Hay momentos en la vida de un pueblo en que todo parece estar en crisis. La confianza se rompe, el ánimo decae y hasta las calles pierden su color. Eso le ha pasado a Tequila, tras la detención del alcalde Diego N y un grupo de criminales que se hacía cargo del pueblo
El martes 10 de febrero, el gobernador de Jalisco Pablo Lemus no sólo llevó tranquilidad a los habitantes de este pueblo mágico, también llevó una noticia esperanzadora: la cultura, el cine y la música están llegando como un equipo de rescate. Y no vienen solos.
Cuando todo se derrumba, lo primero que muere es la alegría. Por eso el gobierno del estado quiere llevar conciertos de rock para los jóvenes, presentaciones de ballet folclórico, cine gratuito en la plaza y escuelas de música para los niños. Esto no es solo para pasar el rato.
La corrupción crece en el silencio y la desesperanza. Cuando la gente cree que nada va a mejorar, es fácil caer en lo malo. Pero cuando hay música en las calles, cine en las plazas y arte en las escuelas, se crea una energía diferente. Se recuerda que hay cosas buenas, honestas, bellas.
Los programas culturales son como semillas. No dan fruto inmediato, pero si las cuidamos, crecerán fuertes. Un niño que hoy toma clases de música quizás mañana sea un gran artista. O simplemente será un adulto que aprecia la belleza y rechaza la fealdad de la corrupción.
Las plazas de nuestros pueblos son como el corazón. Cuando ese corazón deja de latir, el pueblo se enferma. Años de malos manejos y corrupción hicieron que mucha gente dejara de salir, de reunirse, de celebrar.
Ahora, con cine al aire libre, conciertos y actividades culturales, la plaza se convierte en un "hospital" donde se sana la desconfianza. Donde vecinos que dejaron de hablarse se encuentran viendo la misma película. Donde niños que solo veían problemas alrededor ahora ven posibilidades.
El cine que nos une
Del 25 al 28 de febrero llegará el cine a Tequila. Imagínense: noche tras noche, familias enteras llevando sus sillas, compartiendo palomitas, riendo con las mismas escenas. En la oscuridad del cine, todos somos iguales. Todos miramos hacia adelante. Esa experiencia compartida crea lazos más fuertes que muchos discursos.
La propuesta de crear una escuela de música para niños es de las más inteligentes. Porque un niño que llega cansado de escuchar malas noticias y encuentra un instrumento musical, descubre que puede crear algo hermoso con sus propias manos. Aprende que con esfuerzo y práctica se logran cosas buenas. Eso es una lección que dura toda la vida.
El proyecto de reabrir el Museo del Tequila no es solo para turistas. Es para los turistas y los tequilenses. En momentos difíciles, necesitamos reconectarnos con nuestro orgullo, con nuestra historia.
Tequila tiene una segunda oportunidad. No solo con dinero estatal, sino con algo más valioso: con la posibilidad de llenar sus calles de nuevo de risas, de música, de arte. De recuperar esa magia que lo hizo Pueblo Mágico no solo en nombre, sino en realidad.