La IA parece haber tomado nuestras vidas. No me refiero solamente a redes sociales o chat GPT, va mucho más allá. A Guadalajara ha llegado Mento, el primer laboratorio de inteligencia artificial en México, al menos eso me contó Rodo Morfin, cofundador del proyecto.
Vivimos en una era de histeria colectiva en torno a la inteligencia artificial generativa. El gremio cinematográfico, en particular, ha alzado la voz con un miedo legítimo pero, quizás, mal direccionado. El fantasma del actor reemplazado y sustituido por un algoritmo recorre los sets, desde Hollywood hasta las producciones independientes en Jalisco.
En este contexto de resistencia, la propuesta de Mento llega como un soplo de aire fresco.
“Nosotros no estamos en tratar de ver cómo replicar la realidad, sino cómo usar estas herramientas para hacer de la inteligencia artificial un nuevo género”, afirma Morfín.
Y es precisamente ahí donde reside la genialidad de este proyecto, Mento no es un taller para producir contenido en serie para redes sociales. Es, ante todo, una galería de arte digital y un espacio de educación que busca reivindicar la herramienta.
Porque esa es la clave: la inteligencia artificial es una herramienta, no un sustituto.
Morfín lo compara con una “cámara cuántica” cuyo resultado depende enteramente de la precisión, la creatividad y el “buen gusto” del operador.
Esta distinción es fundamental para el futuro del cine y las artes. Un pincel no hace a un pintor, y una herramienta no hará a un cineasta.
Lo que Mento propone enseñar, de la mano de expertos internacionales como el dúo español Voltron –que viene a apadrinar el proyecto en marzo—, es un uso ético y refinado de la tecnología.
Para los cineastas, diseñadores, artistas plásticos y fotógrafos, este laboratorio ofrece una oportunidad de expansión, no de extinción.
Se trata de explorar nuevas narrativas visuales, de romper lenguajes que, hasta ahora, solo existían en los límites de la imaginación.
La invitación está abierta. A partir de marzo, con cursos que van desde la aplicación en publicidad hasta talleres más especializados en cine y artes, Mento abre sus puertas para democratizar el acceso a estas tecnologías. El objetivo no es crear contenido vacío que contamine nuestras redes, sino piezas con concepto, donde la inteligencia artificial sea un medio para potenciar lo más valioso que tenemos: nuestra capacidad humana de crear.
Mientras algunos ven en la IA un enemigo que viene a despojarnos de nuestro trabajo, en esta vieja casona del centro de Guadalajara se está gestando una visión más optimista y, me atrevo a decir, más inteligente. La del artista empoderado, la del nuevo género por descubrir.
La mejor manera de vencer el miedo a lo desconocido es, precisamente, dejar de verlo como un reemplazo y empezar a verlo como un aliado. Mento es el primer paso para esa alianza.