Serpientes, escaleras y Manolo

Jalisco /

Algunos le llaman el Almodóvar mexicano, otros sólo saben que su uso de colores vibrantes y escenarios detallados son parte de una estética visual que lo caracteriza, por lo que sus temas recurrentes sobre familias disfuncionales, sexualidad, críticas sociales y humor ácido le han dado identidad a su forma de hacer cine.

Jesús Manuel Caro Serrano, nació en Guadalajara el 20 de septiembre de 1984, hoy 40 años después y conocido simplemente como Manolo Caro, es garantía de entretenimiento y buenas historias.

Cintas como La vida inmoral de la pareja ideal, la miniserie Alguien tiene que morir y el éxito de Netflix: La casa de las flores , le abrieron las puertas de la internacionalización y hoy está imparable.

Manolo regresó a Guadalajara y esta vez decidió mofarse un poco de la sociedad tapatía muy a su estilo en la serie Serpientes y Escaleras, que recién llegó a la plataforma de streaming más famosa, y claro de la mano de su talismán Cecilia Suárez.

"Cecilia y yo tenemos una química creativa incómoda pero fructífera ", ha dicho Manolo en reiteradas ocasiones.

Es que es bien sabido que a sus elencos los elige por amistad, compañerismo y buena vibra, lo que traspasa la pantalla, pero además tiene un gran ojo para tener a los mejores actores del momento. Los ha tenido.

La serie, que se realizó en Guadalajara, utiliza el humor ácido para criticar la obsesión por el estatus y la hipocresía social y cumple con todos los requisitos Caro: Humor, buen elenco, diversidad sexual y una historia ocurrente.

El mismo Manolo describió esta producción como "oscura, sexy e incorrecta", resaltando su enfoque en personajes complejos y diálogos políticamente incorrectos.

No les pienso spoiler de más a serie a quienes no la han visto, pero sí les puedo decir que critica la corrupción y cuestiona cómo los principios éticos se sacrifican en pos del poder, reflejando problemáticas de la sociedad mexicana.

Se burla del clasismo y el racismo tapatío en personajes como Tamara, interpretado por Marimar Vega, quien desprecia su origen mexicano, y “sesea” en castellano, logrando sacar carcajadas.

En la serie, no podía dejar fuera la diversidad e incluye una subtrama centrada en una pareja homosexual joven, también fiel a su estilo.

Conocí a Manolo en los foros de una producción hecha para Cinépolis con miras a la entrega del Oscar en la Ciudad de México, donde un grupo de directores mexicanos se reunían y hablaban de sus predicciones de los nominados de la siguiente ceremonia, la de 2015.

Desde entonces nos hemos encontrado reiteradas veces y solo se ha hecho más famoso, pues el Manolo que recuerdo sigue siendo el mismo, divertido, ocurrente y de gran tino en cuanto a las nuevas tendencias cinematográficas.

Es muy divertido ir descubriendo en cada capítulo de la serie Serpientes y Escaleras imágenes de Guadalajara, como los Arcos del Milenio o pasajes del centro, con una visión distinta a como la muestran siempre, con la cámara casi al piso y usando los edificios como mero detalle.

Estoy segura de que la serie levantará comentarios, muchos, algunos buenos y otros controversiales, pero Manolo es uno de esos cineastas atrevidos a quien vale la pena seguir. Algunas veces te sorprenderá para bien, otras para mejor.


  • Daniela Nuño
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