Tras el Mundial, volvemos a vernos

Guadalajara /
Únete al canal de Milenio

Después de un mes en el que Jalisco fue escaparate del mundo, regresamos a la realidad. Se fueron las selecciones, los turistas, las transmisiones en vivo y las postales que presumían una ciudad vibrante. Volvimos a los problemas de siempre, a las discusiones sobre el agua, la movilidad, la seguridad y el costo de la vida. Pero también regresamos a nuestros viejos hábitos. Y entre ellos hay algunos que vale la pena recuperar: sentarse frente a una pantalla para descubrir una historia hecha aquí.

En tiempos donde las plataformas de streaming nos convencen de que el entretenimiento llega exclusivamente desde Hollywood, Corea del Sur o España, pocas veces volteamos a ver el cine que se produce en Jalisco. No porque no exista, sino porque rara vez encuentra espacios para llegar al público.

Por eso resulta relevante el regreso de Ventana Local, un programa de la Secretaría de Cultura que, más allá de proyectar cortometrajes de manera gratuita, recupera algo que parecía perdido: la experiencia colectiva de ver cine y conversar sobre él.

La edición de este año reúne trabajos que demuestran que el talento local no tiene nada que envidiar a las grandes producciones. Ahí está “Una torreta en llamas”, nominada al Ariel; “Mi Lugar Favorito”, reconocida en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara; “Radiestesia”, seleccionada por el mismo certamen; y “La marca del agua”, un documental que pone la mirada en una de las heridas abiertas del estado: la contaminación del Río Santiago.

Quizá ese último título resume por qué el cine importa. Porque no solamente entretiene; también documenta, denuncia, conserva memoria y abre conversaciones incómodas. En un momento en el que el debate público en Jalisco gira alrededor de la calidad del agua, resulta significativo que un cortometraje aborde el tema desde otro lenguaje, uno que apela a la emoción tanto como a los datos.

El Mundial dejó claro que Guadalajara puede organizar eventos de talla internacional y atraer la atención del planeta. Ahora toca preguntarnos qué hacemos con esa infraestructura cultural y con ese entusiasmo ciudadano cuando se apagan los reflectores. Apostar por el cine hecho en casa es una respuesta posible.

Los cortometrajes suelen ser los grandes olvidados de la industria. Difícilmente llegan a las salas comerciales y muchas veces sobreviven únicamente en festivales especializados. Iniciativas como Ventana Local rompen esa barrera al ofrecer funciones abiertas y, sobre todo, un diálogo directo entre quienes crean las historias y quienes las observan.

Ese conversatorio posterior a cada función puede parecer un detalle menor, pero probablemente sea el mayor acierto del programa. Ahí el cine deja de ser un producto terminado para convertirse en un intercambio de ideas. El espectador entiende los procesos, las dificultades de producir en México y las razones detrás de cada decisión creativa. Los realizadores, por su parte, reciben la retroalimentación de un público que rara vez tienen enfrente.

Hace unos días hablábamos de estadios llenos, de cifras récord de visitantes y de derrama económica. Hoy conviene recordar que la vida cultural de una ciudad no depende únicamente de los grandes espectáculos. También se construye en una sala con unas cuantas decenas de personas dispuestas a regalarle hora y media de su tiempo a un cineasta local.

Regresar a la normalidad no tiene por qué ser una mala noticia. Tal vez sea la oportunidad para reencontrarnos con aquello que nos define más allá de los eventos internacionales. El cine jalisciense lleva años contando historias sobre nuestro territorio, nuestras crisis, nuestros paisajes y nuestra identidad. Lo mínimo que podemos hacer es sentarnos a escucharlas.

Porque después del Mundial volvimos a la realidad. Y esa realidad, con todas sus contradicciones, también merece ser vista en la pantalla.


  • Daniela Nuño
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite