El regreso de Nicolás Maduro

  • Columna de Daniela Pacheco
  • Daniela Pacheco

Ciudad de México /

Después de varios años de “ausencia”, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, regresa a la escena internacional en el marco de la cumbre latinoamericana convocada este martes por el mandatario brasileño, Lula Da Silva, en Brasilia, a la que asistieron 11 mandatarios de América del Sur. La única ausente fue Dina Boluarte, quien no puede abandonar Perú por motivos jurídicos y que difícilmente se habría expuesto al rechazo de varios de sus homólogos.

Antes del encuentro, Lula recibió con honores de Estado a su par venezolano, quien visitaba Brasilia por primera vez desde 2015.

A excepción de Gabriel Boric y Luis Lacalle Pou, los mandatarios asistentes vieron con buenos ojos el regreso de Maduro a los foros internacionales. La cumbre es “un punto de partida para una nueva etapa (...) No tengo problema en hablar con franqueza con cualquier fuerza política, con cualquier presidente, con cualquier corriente (…) siempre que sea desde el respeto”, fueron las palabras del presidente venezolano.

Se trató de una cumbre favorable para Maduro y el pueblo venezolano; varios presidentes enviaron un mensaje a Estados Unidos pidiendo la eliminación de las medidas coercitivas contra Venezuela —punto que no consta en la declaración final—, y Lula expresó con mucha fuerza la idea de un posible ingreso de ese país al grupo de los BRICS.

Líderes como Gustavo Petro, en su momento, y Alberto Fernández, durante la cumbre, han insistido en el regreso de Venezuela a organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

A diferencia de los tiempos en los que líderes como Rafael Correa, Hugo Chávez o Evo Morales confluian en la región durante el primer ciclo progresista, América Latina vive hoy una época de “mayor pluralidad” que exige un mayor compromiso de los mandatarios por la integración y la unidad.

Pese a la intención de Lula de revivir la UNASUR, la declaración final de nueve puntos, llamada el Consenso de Brasilia, no pudo incluir a dicha organización como foro mayoritario para el cumplimiento de sus objetivos, dado que cinco países no adhirieron nuevamente al mecanismo. Para ello, se creó un grupo de trabajo conformado por los cancilleres de los doce países, que deben reunirse en 120 días para analizar e informar sobre los avances.

La cumbre respondió a un intento de Luiz Inácio Lula da Silva de reavivar la integración regional, golpeada por los vaivenes políticos y la polarización del continente. El Consenso de Brasilia es únicamente un pequeño punto de partida, si así se logra consolidar, en una región en la que los conflictos y las coyunturas nacionales eclipsan, casi siempre, cualquier deseo integracionista.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.