Elecciones en República Dominicana

  • Columna de Daniela Pacheco
  • Daniela Pacheco

Ciudad de México /

Este próximo domingo 19 de mayo, cerca de 8.1 millones de personas están convocadas a las urnas para elegir al próximo presidente de República Dominicana, siendo Haití, o más bien dicho el sentimiento antihaitiano, uno de los principales ejes de todas las campañas presidenciales.

República Dominicana y Haití comparten la isla La Española y una frontera de cerca de 400 kilómetros utilizada también para el tráfico de personas, drogas y todo tipo de contrabando. Hoy, miles de personas son deportadas de nuevo a Haití, justo cuando atraviesa una severa crisis política, social, económica y humanitaria, pero en elecciones todo se vale.

Según la última Encuesta Nacional de Inmigrantes en República Dominicana (2017) hay medio millón de haitianos y haitianas, lo que equivale al 87% de la población extranjera. Sin embargo, se calcula que el número haya aumentado en un 25% más. Además, se estima que un 80% de la mano de obra en el sector agropecuario y de la construcción en dicho país es haitiana, siendo una población clave para su economía.

De acuerdo con las encuestas, el candidato más opcionado para ganar la elección es el actual presidente Luis Abinader del Partido Revolucionario Moderno quien inició la construcción de un muro fronterizo con Haití y cuya conclusión es una de sus principales promesas de campaña para la reelección; como si construir un muro persuadiera a la gente de su derecho legítimo a migrar. Abinader, que posee una fortuna de 75 millones de dólares y cuyo nombre apareció en los Pandora Papers, prometió acabar con la corrupción y la impunidad en su primer periodo presidencial. El chiste se cuenta solo.

La candidatura en segundo lugar de intención de voto es la de Leonel Fernández, presidente en los periodos 1996-2000; 2004-2008 y 2008-2012, y que quiere repetir por cuarta vez. Su primer gobierno estuvo marcado por la reducción de la inflación, el crecimiento económico y las inversiones en obras públicas. Aunque su candidatura se encuentra cobijada por el partido de izquierda Fuerza del Pueblo, la deportación de migrantes irregulares también es un eje medular de su campaña.

El tercer favorito en la contienda es Abel Martínez, del Partido de la Liberación Dominicana, quien ha garantizado acabar con "la invasión permanente de migración ilegal a nuestros territorios, barrios, calles y campos", especialmente de origen haitiano.

Como ocurre en las elecciones en otros países, es común utilizar un “enemigo externo” para distraer de los verdaderos problemas nacionales. La supuesta invasión cultural y hasta física de la población haitiana desvía del debate obligado de los altos precios, la pobreza y la corrupción que aquejan a República Dominicana.

Lastimosamente, ninguno de los partidos políticos, ni siquiera de izquierda, se han atrevido a contrarrestar el discurso antihaitiano porque creen que es legítimo ganar elecciones perpetuando un discurso racista, clasista y xenófobo. Si dices lo contrario, temen ser vistos como traidores a la patria.

Cuándo entenderemos que las personas que se ven obligadas a migrar forzosamente no son el problema; el problema son los malos gobiernos. Es una bajeza seguir usando el discurso en contra de las y los haitianos para buscar réditos electorales.


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