¿El tren que no pasa?

  • Déjame te pregunto
  • David Aarón Cárdenas

Hidalgo /
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Con el bloqueo esta semana de los habitantes de San José Palma Gorda y la Higa, queda de relieve que las grande obras que prometen un buen futuro con mucha frecuencia perjudican a quienes viven junto a ellas.

El bloqueo de los habitantes de por allá en Mineral de la Reforma, fue para las maquinas que están trabajando en la obra, mencionando que las afectaciones que ya han tenido son demasiadas, a saber: daños en la carpeta asfáltica, problemas de drenaje, desabasto de agua, y kilos y kilos de polvo que los están contaminando.

La protesta es porque a pesar de que las autoridades les dijeron que se harían cargo de reparar, ha pasado el tiempo y nada más no han hecho nada. Mi querido lector toda interrupción termina perjudicando a los que por ahí viven, dificulta el transporte público, retrasa actividades complicando el acceso a comercios, escuelas y servicios de emergencia, lo que representa para las familias de allá, tiempo perdido y mayor gasto en sus bolsillos, cosa que no aparece en los presupuestos oficiales y aprobados para la construcción del tren.

Es hasta un poco de risa ver que la obra diseñada para mejorar la vialidad esté deteriorándola en las comunidades que atraviesa, es cierto que el tren que llegará al AIFA es un proyecto bien estratégico que reducirá tiempos de traslado, nos conectará con el aeropuerto y ampliará nuestras oportunidades económicas con la zona metropolitana, pero, y aquí el problema, todo esto no justifica afectar los servicios de aquellos lugares, servicios tan básicos como el agua y el drenaje.

Si bien es cierto que esta construcción corresponde al gobierno federal y a la Defensa Nacional, Hidalgo no puede solo quedarse con los brazos cruzados, debe por fuerza velar por los intereses de sus habitantes, vigilar las afectaciones y exigir que se solucionen porque cada día de protesta eleva costos y genera un daño político que debilita la confianza de los de a pie, los que votaron por el partido en el poder, y es que el tren debería estar generando entusiasmono resistencia.

Esto créame que no es nuevo, siempre ha pasado en obras de esta magnitud, no pueden considerarse como costos sociales inevitables, esto es más bien evidencia de una gestión social deficiente por lo que resolver este conflicto requiere ahora compromisos para reparar de manera inmediata lo que se ha lastimado, de no hacerse, la población seguirá deteniendo las máquinas ya que será la única manera de que sea escuchada.


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