Con esto de la tecnología he visto que año con año las celebraciones que día a día ocurren en el mundo, se prestan para que la vorágine del twitter, el Facebook o alguna otra red social, comente, critique, celebre o simplemente diga algo al respecto.
Con el famoso día de la mujer acaecido a mediados de semana, queda claro que lo que le comento es más que evidente. Primero y me gustaría aclararlo, no es un festejo, no es un motivo de fiesta, el Día Internacional de la Mujer es un momento de conmemoración entendiéndose esto, como el recuerdo de un suceso histórico que cambió el rumbo de la humanidad, la muerte de docenas de trabajadoras en Estados Unidos, encerradas en una fábrica por su propio patrón, es pues, la conmemoración de la lucha por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona.
No es fiesta insisto, aunque pareciera como si fuera el “único” día dedicado a ellas, desde ceremonias en escuelas, reconocimientos en auditorios, plazas cívicas, hasta talleres y conferencias se vieron por doquier, y en estos eventos se habló de lo mismo que siempre se viene hablando, de su desigualdad contra el hombre, se dieron cifras, datos, hechos constatados y probados; sin embargo, en muchos casos son estos ecos vacíos o gritos a la nada ya que, poco muy poco realmente se hará.
Es triste ver como aún nuestra sociedad claramente machista, sigue relegando a la mujer a un segundo plano, tal pareciera que necesita o ser una mujer mayor o una madre para que se gane algo de respeto del varón, irónico porque por lo menos en Hidalgo vivimos en un gran matriarcado, ya pese a que es un hombre quien se impone, es la mujer, la madre, la que termina por decidir los rumbos de su hogar.
Aunque estamos en el 2017 todavía el hombre gana más que la mujer por un mismo trabajo, se tienen más opciones de entrar en la política o ser el director de una compañía si se es hombre, si un hombre es padre no tendrá problemas en perder su trabajo, pero una mujer podría perderlo por el simple hecho de embarazarse, vamos, hasta los comportamientos promiscuos masculinos son mucho menos juzgados que los femeninos.
La desigualdad social tiene rostro y aún ese rostro es de mujer, nuestro Estado pese a los esfuerzos que hace, sigue estando en lugares bajos (de acuerdo al INEGI) en lo que a desarrollo humano para ellas se refiere, la inmensa mayoría de nuestras mujeres hidalguenses han recibido algún tipo de discriminación.
Por ello, celebro todas las acciones que se hacen para protegerla y defenderla, aunque esto implique discriminar a alguien más, esto es en pocas palabras una “discriminación positiva” o también conocida como acciones afirmativas, que no es otra cosa que una política social que busca mejorar la calidad de vida de ellas como un grupo desfavorecido.
El tener un espacio independiente en el metro, el tener acceso preferencial en el estacionamiento de alguna plaza comercial, el ser atendida primero si se está embarazada, el tener leyes que las protegen por sobre los hombres en violencia de género, el que haya becas escolares que se les dan más a ellas que a ellos, o bien tener mejores apoyos gubernamentales si desean emprender algún negocio, no son más que ejemplos de lo que le platico, ya que finalmente son acciones que terminan por discriminar a otros grupos sociales (hombres sobre todo), pero que a diferencia de la discriminación negativa, buscan que este trato “preferencial” mejore su calidad de vida, y es una forma de compensarlas por los prejuicios o la victimización de la que han sido parte, proporcionándoles así la oportunidad efectiva de “igualar” su situación de mayor desventaja social.
Lo anterior ha sido también generador de polémica, no falta quien critique estas “consideraciones” solo por el hecho de ser mujeres, sin embargo, el mundo ha cambiado desde aquella masacre en esa fábrica y las condiciones no pueden seguir siendo iguales.
De siempre y por tradición, la mujer se ha definido a lo largo de la historia con respecto a algo: ya sea como madre, esposa, hija, amante, hermana, etc. Así pues, la principal tarea de la mujer es reconquistar su propia identidad, pues muchas de las características que presentan las mujeres no les vienen dadas de su genética, sino de cómo han sido educadas y socializadas y aunque no total, pero si en gran medida, el Estado tiene que crear las condiciones necesarias para que se tengan acciones concretas destinadas a prevenir y poner fin a este fenómeno.
Mi deseo es que logremos brincar las barreras que nos discriminan y celebremos más que conmemoremos un día dedicado a la equidad de género, pero mientras esto no se cumpla, deberemos seguir como vamos, discriminando “positivamente” a otros para que poco a poco, eliminemos esa brecha que tanto daño hace a nuestra sociedad.
Que tenga un excelente fin.
dacc_cardenas@yahoo.com.mx