¿Los tiempos están cambiando?

  • Déjame te pregunto
  • David Aarón Cárdenas

Ciudad de México /

Fue por allá de 1964 cuando el reciente premio nobel de literatura Bob Dylan, saco a la luz la canción que le da nombre a la columna del día de hoy (The times they are a-changin´), y en aquel entonces ya se hablaba de los grandes cambios que venían ocurriendo en nuestra humanidad.

Han pasado más de 50 años de aquel hecho y al recordar su letra, no puedo pensar que, a pesar del tiempo, sigue estando tan vigente el día de hoy como en aquel entonces; si usted me está leyendo, debe ser de los muchos que deciden cada día o cada tercer día o al menos una vez por semana, enterarse por otros medios que no sean los televisivos, de lo que sucede alrededor de nuestro Estado y nuestro País.

Sabrá también todo lo que ha pasado a lo largo de esta semana, y quizá comparta conmigo esta sensación de que es tiempo de reflexionar de una manera más profunda, de no ignorar nuestra realidad y ser simples espectadores, ya no podemos permanecer así, estamos ante una realidad que hace muchísimos años no teníamos, estamos ante una posible gran crisis con un país cercano.

Los medios tienen la enorme facultad de acercarnos a los hechos, su función honesta y transparente (cosa que no puedo decir de todos, sobre todo aquí en Hidalgo), es invitarnos a la reflexión y generación de un juicio crítico para tomar postura ante lo que se nos presenta, insisto, de nada sirve hacerse de “la vista gorda”, sobre todo cuando el vecino país del norte, perdón me corrijo, quise decir, cuando el comandante en jefe del vecino país del norte, se ha puesto en una postura tan poco ortodoxa y peligrosa.

En la semana asistí al desayuno que mes con mes una confederación patronal hace aquí en Pachuca, Pedro Ferriz de Con fue su invitado, y más allá de sus comentarios y reflexiones que por cierto comparto, fue (para mi sorpresa), el observar el compartimento de los grupos de opinión, de los empresarios honrados y de la gente en general que se dio cita al evento.

Todos alabaron lo que escucharon, todos en esas mesas comentaron, cuestionaron, sugirieron, y hasta reclamaron, pero y con tristeza lo digo, son tan solo buenas discusiones de café, en donde, es cierto, se desmenuza la situación actual, se habla del deber ser, de las soluciones que se requieren (aquí lo maravilloso es que todos tenemos al menos una), pero al final se paga la cuenta y salen caminando por la puerta olvidándose de todos sus comentarios.

Para mí no cabe duda que somos excelentes “consultores” pero pobres “resolutores”, observamos una realidad sin querer inmiscuirnos en ella, en donde cada quien “acarrea agua para su molino”, es decir, qué si el tema no es de su incumbencia, ni se inmuta en hacer algo más que solo mostrar su punto de vista.

Sin embargo, ante tanta “atrocidad” que leemos día con día ¿acaso no es necesario al menos fijar una postura y empezar a hacer algo?, lo que sea ¿pero algo?

Al parecer no nos incumbe que en las cámaras se estén atacando unos con otros en lo que es más bien una guerra política en vez de estar velando por los intereses de una nación, o que tengamos atrasos empresariales de más de 30 años con respecto a países industrializados, o en donde nuestro capital intelectual hidalguense es pobrísimo en registro de patentes, o en donde se habla de derrocar a un gobierno que no es de la gente (lea entre líneas la palabra Ixmiquilpan para que me comprenda), para que otros se hagan del poder, en vez de hablar de la búsqueda de un mejor desarrollo para la entidad, o mejor aún, en donde se tiene el descaro de ver que muchos gobernadores han robado a manos llenas y poco se está haciendo.

¿Acaso todo lo anterior no nos invita a hacer algo más? ¿A pedir cuentas claras y a exigir los derechos legítimos que tenemos como ciudadanos de este país y de esta Entidad?

Hablo por supuesto de aquellos que se preocupan por estar enterados como usted mi querido lector, porque hay masas (las mayores), que prefieren llegar a casa, prender su televisor e impactarse con las nuevas series de la televisora preponderante, o sucumbir a algún “reality show” donde pueden gastar más de $10.00 pesos por llamada, con el fin de sentirse participes de un colectivo social que dirige los destinos de aquellos a los que observan en su pantalla, pero lo que pasa en nuestro Estado, en nuestro México eso es para ellos algo muy lejano y fuera de su realidad, eso es para “otros” y que esos “otros” sean los que hagan algo pero no ellos, es triste, muy triste.

Espero que estos tiempos que están cambiando nos lleven por el camino adecuado, uno que nos comprometa como sociedad para comprendernos mejor como individuos, y al final (que sería mejor decir al principio), ser los verdaderos gestores del cambio, un cambio que no necesitan los “otros”, si no, nosotros mismos, ¿usted tiene al menos el interés de empezar?

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx

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