En política los mítines, las marchas y las convocatorias para acudir a recintos y plazas, no solo habla de gente que llega por decisión o por acarreados, habla también de mostrar poder político. La movilización que prepara MORENA para este 31 de mayo no es solo un acto de acompañamiento al informe de la Sheinbaum es también un termómetro de fuerza, disciplina y control territorial en Hidalgo.
La convocatoria como le digo lector mío, es según, para escuchar a la presidenta de México en su discurso que será transmitido simultáneamente en plazas de todo el país; aquí la cosa es que detrás del templete, de las lonas y de los camiones hay una pregunta real: ¿Este partido podrá movilizar a la gente para mostrar poder rumbo al 2027?
Hidalgo es para Morena un territorio fuerte, con una oposición casi inexistente, así que este acto servirá para medir estructuras municipales, liderazgos regionales, alcades, diputados, operadores y aspirantes que evidenciarán si hay realmente unidad o bien mostrarán que ese forcejeo al interior del partido si se esta viendo cada vez más.
Parte del domingo será blindar políticamente a Claudia y mostrar que se está con ella, sobre todo en estos momentos de tensión nacional, de criticas de la oposición y mucho reacomodo dentro del propio movimiento de la 4T, así que Marco Antonio Rico, dirigente estatal intentará proyectar que no hay divorcio entre gobierno, partido y ciudadanía. La cosa es que este mitin por un lado puede fortalecer al partido en el poder si logra mostrar orden, cohesión y legitimidad, pero también podría exhibir grietas internas si se percibe como acarreo y disputa interna disfrazada de celebración.
Así que el escenario político este domingo no se moverá por lo que se grite en los micrófonos, sino por lo que ocurra debajo: ver quién opera, quién obedece, quién se acomoda y quién se queda fuera de la foto, porque al final mientras este partido contará cabezas, el pueblo, los de a pie, los que no vayan a Plaza Juárez, estarán viendo ese evento pero en su mente estarán ellos contando los baches, la inseguridad, el transporte deficiente, los servicios públicos deplorables y la fragilidad laboral en la que están viviendo, y eso sí que será determinante para las elecciones por venir.