Retomando el chisme tan grande que se vive dentro de la máxima casa de estudios de Hidalgo, en estos días les fue negado su juicio de amparo que habían promovido ante las autoridades estatales, todo por sus 224 cuentas bancarias que en semanas pasadas les fueron congeladas, y que creó psicosis en más de un directivo y académico de esa universidad.
El juzgado segundo de distrito les dijo que nomás no procedía porque ellos (la universidad) estaban en procedimiento de garantía de audiencia con la Unidad de Inteligencia Financiera, quien fue la que les bloqueo toda su lana, así que no procedió; cuentan las malas lenguas que ante esto y que sabiendo que este sería el dictamen del juzgado, Don Pontigo Loyola se les adelantó y dijo que aunque no se habían podido amparar, ya se habían liberado 214 cuentas de esas 224, y que la justicia ya estaba tomando el rumbo que los favorecería. La cosa no es menor le quiero decir, porque lo que se le olvidó comentar al rector es que bien que mal a pesar de que todas esas cuentas liberadas, estaban bien administradas, estaban bien justificadas, se pudo saber bien de donde venía ese dinero, y seguro que las 10 que faltan en estos días quedarán igual a disposición de esta casa de estudios, el problema es que hay otras 6 que son las que los tienen con el agua hasta el cuello a él como rector y a todo el grupo universidad.
En estas cuentas hay más de 151 millones de dólares, lector mío, son mas de tres mil millones de pesos, una cantidad grotesca si se considera que hasta la fecha sus autoridades no han podido comprobar cómo es que generaron esa cantidad. De ahí la presuposición de lavado de dinero por parte de sus directivos es lo que ha entretejido esta telenovela que lleva ya varios capítulos, veremos entonces cómo acaba.
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