El especialista

Puebla /
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Hay entrenadores que construyen su prestigio ganando cuando todo está a favor. Javier Aguirre lo hizo de otra manera. Buena parte de su carrera la edificó entrando por la puerta de atrás, cuando el vestidor está golpeado, los puntos no alcanzan y la palabra descenso comienza a aparecer demasiado seguido en las conversaciones.

Por eso el regreso del Vasco al futbol español, ahora para hacerse cargo del Valencia, tiene mucho sentido. No porque llegue a un club cualquiera, sino porque vuelve precisamente a una Liga en la que aprendió a sobrevivir y a competir. A sus 67 años, Aguirre dirigirá por séptima ocasión a un equipo de La Liga, después del Osasuna, Atlético de Madrid, Zaragoza, Español, Leganés y Mallorca.

Y hay algo que no puede pasar desapercibido: varios de esos equipos llegaron a sus manos en situaciones incómodas. El Zaragoza era último de la clasificación cuando lo tomó en 2010 y consiguió salvarlo en la última jornada. Un par de años después, el Español también estaba en el fondo cuando Aguirre asumió el cargo y terminó manteniéndolo en Primera. El Mallorca repitió la historia en 2022: el mexicano llegó con el equipo en puestos de descenso y consiguió la permanencia.

Pero reducir al Vasco a un simple “apagafuegos” sería quedarse corto. Antes de convertirse en ese entrenador al que llaman cuando las cosas arden, Aguirre hizo del Osasuna de Pamplona un equipo respetado en España. Llegó en 2002 y, durante cuatro temporadas, lo llevó a una final de Copa del Rey y a clasificarlo por primera vez en su historia a una Liga de Campeones de Europa.

Después tomó al Atlético de Madrid y consiguió devolverlo a las competencias internacionales, algo que el club no alcanzaba desde hacía 12 años. Y más recientemente, con el Mallorca, volvió a demostrar que también puede construir, no solamente rescatar: llevó al conjunto balear hasta una final de la Copa del Rey.

En México la historia tampoco es distinta. Con el Pachuca tomó un proyecto que necesitaba resultados y terminó llevándolo a un campeonato completamente inesperado en 1999. Es decir, la especialidad del Vasco nunca ha sido únicamente salvar equipos: su verdadero mérito está en entender rápidamente dónde está parado, qué tiene en las manos y cuánto puede exigirle a un grupo.

Ahora el reto es el Valencia de Peter Lim. El equipo llega después de un inicio complicado: cuatro puntos de 21 posibles y en posición de descenso tras siete jornadas. Aguirre llega para inmediatamente recuperar puntos y confianza. Quizá por eso su regreso resulta tan atractivo. Porque mientras algunos entrenadores necesitan un proyecto a su medida, Javier Aguirre lleva años demostrando que sabe trabajar con lo que hay.


  • David Badillo
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