A obscuras

Ciudad de México /

“Terminar te hará sentir como un campeón

y cambiará positivamente tu vida”

Jefe Galloway


Mientras algunos corredores encuentran placentero y satisfactorio correr cierta distancia corta con relativa frecuencia, otros se encargan de retarse a sí mismos alargando más y más las distancias, incrementando el número de kilómetros a recorrer de manera continua.

Bajo el argumento de que todo aquello que nos propongamos es posible, muchos corredores ponen en riesgo su salud, al intentar completar retos que lejos de beneficiar al organismo, lo someten a un desgaste que lo deteriora profundamente.

En distintas partes del mundo se desarrollan carreras realmente increíbles. Una de ellas, El Túnel. La competencia es de 320 kilómetros de longitud y se desarrolla dentro de un túnel de tren en desuso en Inglaterra. El túnel mide 1.6 kilómetros, lo que provoca que los competidores vayan y vengan en él, a obscuras, por hasta 55 horas de competencia. No puedo siquiera imaginar la confusión, el malestar y el desgaste que sufre el corredor a nivel físico y mental al participar de ella.

Científicos han llegado a la sorprendente conclusión de que la masa encefálica se reduce a consecuencia del exceso de ejercicio. Es decir, correr en demasía reduce el volumen del cerebro, especialmente, de la zona asociada con la vista. El efecto no es irreversible, dado que el cerebro recupera su condición al cabo de algunos meses.

Algunos deportistas dan testimonio de ello. Al correr largas distancias con la mirada siempre al frente, el cerebro desatiende elementos en el campo de visión, llegando al extremo tal, que cuando el corredor vuelve al mismo sitio por el que corrió, algunos de sus segmentos suelen parecerle desconocidos.

Los efectos de correr de más no cesan en nuestra visión. Está comprobado el desgaste que sufren nuestras articulaciones al ser sometidas a esfuerzos desmedidos, el posible daño renal y muscular, o la pérdida de agilidad mental que se sufre durante la carrera después de horas de esfuerzo.

La disciplina, la persistencia y la búsqueda permanente de construir una mejor versión de nosotros no debe orillarnos a deteriorar nuestro organismo. Es fundamental someter nuestros objetivos y cargas de entrenamiento a los ojos de un especialista, que pueda garantizarnos que el esfuerzo está siendo benéfico para nosotros.

Abastecimientos: Hablando de hombres que han roto límites, te recomiendo leer el libro Never Finished de David Goggins. En sus páginas demuestra que es la actitud y no la coyuntura lo que define nuestro futuro.

David E. León Romero

  • David E. León Romero
  • dleonromero@gmail.com
  • "Columnista en La Afición desde 2017. Especialista en maratones. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestro en Administración Pública"
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