“Correr rápido no es forzado. Tienes que relajarte y dejar que la carrera salga de ti”
Desiree Linden
En general, las prácticas deportivas son ejemplo de civilidad y respeto. Los valores que el deporte promueve son la amistad, la excelencia y la justicia. Nuestro deporte nos une. Considero que correr es uno de los deportes en los que mayor respeto y solidaridad se cultivan.
Somos iguales y mientras corremos lo somos aún más. Las diferencias solo están en el desempeño. El compañerismo se registra desde la línea de salida hasta la línea de meta. Corremos mujeres y hombres que pudiéramos parecer distintos por origen, sexo, edad, color de piel, preferencia sexual, posición socioeconómica, costumbres e idiomas, pero cuando suena el disparo de salida las apariencias se diluyen y nos convertimos en simplemente corredores.
Mientras se corre, se compite contra otros, pero principalmente contra nosotros mismos. Las competencias son diversas. Inicialmente se corre contra el tiempo y la distancia. En segunda instancia se corre contra otros corredores con los que se comparte la pista. Sin embargo, mientras corremos existen otras cosas en juego. Se corre contra nuestros miedos y debilidades. Se corre contra aquello que nos duele. Se corre para fortalecer aquello que nos mantiene a flote.
He tenido el privilegio de participar en distintas carreras: cortas, largas, urbanas y de montaña. La constante ha sido que mientras corro en soledad, encuentro a mi paso a otros corredores, idénticos a mí, en algunos casos mejores que yo, en otros peores, pero que siempre han tenido una muestra de compañerismo, apoyo y solidaridad para mí.
En estos tiempos de confrontación y polarización, donde hemos sido testigos de dolorosos episodios de violencia, vale la pena recordar que debemos ser respetuosos y tolerantes y que tenemos extraordinarios ejemplos de civilidad, en este caso, en el terreno deportivo.
Nuestro deporte está dominado por mujeres y hombres originarios de África. Corredores casi perfectos que durante los últimos años han dejado muy pocos lugares para los corredores de otras regiones del mundo. Al final, somos solo corredores, todos iguales, unos mejores y otros peores. Más maratones, menos confrontaciones.
Abastecimiento: Buen momento para leer el libro Nacidos para correr, escrito por Christopher Mcdougall. Un clásico que todo corredor debe tener en su librero.