Lo que no está prohibido es permitido, al menos bajo esa lógica operó Morena para condescender con los casos de nepotismo en los ayuntamientos de Tianguismanalco y Acatlán, sin embargo hay más historias así en la cuarta transformación.
Las declaraciones del vocero de Morena, Agustín Guerrero sobre que la ley permite que los propietarios y suplentes en las candidaturas municipales y diputaciones sean familiares son ciertas. Legalmente no existe ningún impedimento para que puedan registrarse en dicha posición.
Sin embargo, la incongruencia radica en que el partido vinotinto cayó en una de las acciones que tanto criticó de los gobiernos priistas y panistas, y ahora pretende justificarse con un vacío legal lo deja peor parado.
El hecho de que la alcaldesa de Acatlán, Guadalupe Lucero Bárcenas tenga como suplente a su madre, María Isabel Bárcenas y el edil de Tianguismanalco, Juan Pérez a su hijo Edgar Pérez, es sin duda es una acción reprobable en términos éticos.
Un ejemplo más a destacar es el de Xicotepec, donde el presidente municipal Carlos Barragán Amador tiene como relevo a su hijo José Carlos Barragán Ortiz.
El nepotismo no es algo exclusivo de Morena, también en otras fuerzas políticas hay aparentes casos, tal y como sucede en Chilchotla, municipio gobernado por el Partido Verde Ecologista a través de Miguel Arguello Sandoval.
De acuerdo con los registros del Instituto Electoral del Estado, el suplente del edil es Manuel Arguello Sandoval, quién se presume es hermano de la autoridad municipal.
Eloxochitlán presenta un escenario similar, toda vez que es gobernado por Delfino Hernández Hernández, cuyo suplente es Juan Hernández Hernández.
Los registros del órgano electoral también refieren que en Cohuecan existe un posible caso de nepotismo bajo la administración del panista Octavio Martínez Aragón, toda vez que su suplente es una persona llamada Ángel y que tiene los mismos apellidos, aparece como su suplente.
Los ejemplos anteriores aparentan ser casos de nepotismo dado los apellidos de las autoridades y sus suplentes, a falta de confirmarse.
Estas acciones deberán de ser evitadas por parte de los partidos políticos en las elecciones que se llevarán a cabo el próximo año, ya que si bien en el ámbito legal no hay ningún delito, en las leyes morales sí hay transgresiones.