El final de una increíble rodada

  • Relatos de Andar y Ver en Bici
  • David Tueme Ramos

Laguna /

Por más relatos que nos hemos echado del increíble viaje a Irlanda, donde conocimos una cultura diferente y le platicamos a la gente de lo fregón que es México, no logro entender como fregados le hice para recorrer todos esos kilómetros en bici. Se tiene que entender que mi entrenamiento previo a este viaje fueron solamente 3 semanas inscrito en una clase de spinning. Con esto en mente, las probabilidades eran muy altas a que ni siquiera logrará la primer rodada. Pero no fue así, si llegue lejos, con un fregadaso que casi me luxo el brazo, pero si llegamos al destino final de esta rodada que fue en Westport, Mayo County, Irlanda.

Déjenme les platico la caída. Ya era el penúltimo día de rodada en Irlanda y me sentía todo un profesional con futuros planes de unirme al Le Tour de France. Pero llego la realidad y esta fue suficiente para que en un pequeño momento me llevará un souvenir que hasta ahorita me trato de quitar con fisioterapia. El recurdo Irlandes sucede cuando voy bajando en una curva, se me atraviesa grava suelta y salgo volando dando una vuelta hacia el frente y cayendo todo mi peso sobre mi lado derecho. Quedé tendido boca arriba en el asfalto gris y frío del Sky Road. Me pude levantar pero el madrazo sí estuvo duro, me dolía intensamente la cadera y el brazo derecho. Estábamos a 1 km de Cliffden, llegue al hotel y repose el resto del día.

Amanece el día siguiente, último día de rodada de este único viaje. 60 kilómetros de Cliffden a Westport. Yo amanecí con la cadera adolorida, el brazo hinchadísimo y el dolor ni se diga. 

Pero este viaje se hizo por medio de una actitud optimista de que si se puede y con todo y todo me trepe a la bici y a rodar.

El Andrew y Hernán me dicen que a los 10 kilómetros se pasa todo dolor, así que el primer objetivo fue llegar a esos 10 kilómetros sin llorar. Primer objetivo logrado y el dolor persistía como nunca. 


De repente el dolor de cadera ya había pasado a segundo plano, ahora era más el brazo, y después fue la rodilla. Yo creo fue el paisaje que divisaba de mi lado izquierdo, las montañas y un rio, que me ayudaron a llegar 30 kilómetros después al pueblo de Leenaun. Nos comimos un Crab Chowder y tomamos unas Guiness. Restaban 30 kilómetros para llegar a Westport y la actitud ya se había ido. Intentamos conseguir ride, pero las bicis lo hacían complicado para cualquier buen amigo irlandés. No había de otra, 30 kilómetros más.

Fueron 30 kilómetros más pero yo lo sentí como 200 kilómetros. Mi ritmo era lento y mi brazo hinchadísimo. Estábamos a 5 kilómetros de Westport y Hernán encuentra una pequeña desviación a un lago donde encontramos una balsa sin dueño y nos trepamos. El Hernán dice que en sus tiempos de college fue parte del equipo de remo de Harvard así que tomó dirección medio chueca lago abierto. Nos tiramos un clavado, la subida a la chalupa estuvo complicada pero el Andrew me jalo de un brazo como pescado y de vuelta a la orilla bajo el remo del Mr. Harvard Hernán Ramos.

Ese día cumplí la meta de llegar todo madreado, sufriendo todos los dolores, y con los primos echándome porras. Aquí el chiste era llegar. Ya en Westport, no podíamos desperdiciar la oportunidad de visitar un Pub y aprender el baile Irish festejando el final de una increíble rodada. 



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