A propósito de una comunidad que busca

Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio
Personas exigen el regreso de sus familiares en la antigua Glorieta de la Palma. Daniel Augusto


Durante una catástrofe, si alguien cree escuchar una señal de vida bajo los escombros, levanta el puño para pedir silencio al resto de quienes buscan y esa misma acción la retoman los demás presentes. Con esta imagen, el capitán insurgente Marcos dibuja los próximos encuentros entre la delegación zapatista y las familias buscadoras que se llevarán a cabo en diciembre.

“De ese silencio depende la escucha, de la escucha depende seguir, del seguimiento depende una vida. Entonces, un acto solidario, anacrónico, tal vez absurdo, se convierte en comunidad. La soledad de quien levanta el puño mientras busca vida entre los escombros de la guerra, se hace comunidad. No hay diferencia de clase, de color, de raza, de calendario, de modo, de geografía. El silencio se ha convertido en una comunidad que espera vida cuando nadie cree en ella”, relata en un texto titulado Anomalías y normalidades, leído el pasado 2 de octubre, durante los preparativos para la gira zapatista.

El capitán cuestiona las ideas que suelen aceptarse como verdades incuestionables en la política, como la de que las injusticias se combaten desde arriba y las cosas sólo pueden cambiarse desde dentro. Rechaza que la búsqueda del poder se convierta en el destino obligatorio de toda lucha y en la medida de sus resultados.

“Por eso resulta que la inteligencia artificial no es tan inteligente, porque ha sido creada a la imagen y semejanza del Dominus, el Señor, el Mandón. Repetir, hasta el eructo, las evidencias, es la consigna. Por eso es tan impopular el pensamiento crítico cuando es eso, es decir, crítico. Porque en todos los monasterios de la política realista, el cuestionamiento es herejía y blasfemia”.

El dirigente zapatista critica la noción de que crímenes atroces como las desapariciones sean considerados como fallas excepcionales de un orden que puede corregirse con posiciones progresistas en el gobierno.

“Tienen también en común que tratan las desapariciones, los asesinatos, las violencias de género, de calendario, de color, de raza, de lengua, las guerras, las injusticias y los crímenes en general como Anomalías del sistema, cualquiera que éste sea. Todas ofrecen resolver esas anomalías y tal vez descubran que los crímenes son la normalidad de un sistema. Pero los siguen tratando como si fueran anomalías, defectos a corregir. Y prometen remediar eso”.

Para el zapatismo, la repetición de esas violencias una y otra vez implica la necesidad de cuestionar el sistema que las genera. Aparte de las desapariciones, enumeran el racismo, la explotación, el patriarcado, la represión y el despojo como parte de esa normalidad, en medio de la cual las buscadoras aparecen como una fuerza capaz de desafiarla e interrumpirla.

“En la guerra mundial actual, la que tiene como objetivo depurar a la humanidad de todo lo diferente, lo despreciable por distinto, lo desechable por inútil, las buscadoras están levantando el puño. Reclaman silencio y respeto a su labor, porque no hacen sino buscar vida. Y ese acto, la búsqueda de vida, aparentemente inútil, solitario, necio y desapercibido, no busca un cargo, una paga, un reconocimiento, un trofeo, una primera plana. No, con palas, picos, palos y uñas busca a quien hace falta, a quien está ausente”.

“Y nuestra respuesta a ese esfuerzo, el más heroico, humano y grande de los tiempos actuales, es nuestro abrazo. Porque, no sé ustedes, pero nosotras, las comunidades zapatistas, con el silencio abrazamos a quienes admiramos, respetamos y queremos. Cualquier persona honesta, humana, debiera sentir la necesidad de abrazar a las buscadoras. Y no sólo porque su existencia es la certeza de que todavía hay quien no se rinde, no se vende y no claudica. Deberíamos hacerlo porque, tal vez, debajo de esos escombros que deja la desgracia, a oscuras, jalando aire y polvo desesperadamente, esperando que nos busquen y encuentren, estamos ustedes”.

En la posdata, el capitán zapatista vuelve a los relatos del Viejo Antonio y a Ixmukané, la madre primera, quien siembra la comunidad entre los seres humanos. Así como surge un convite a las comunidades artísticas, científicas, estudiantiles, magisteriales, obreras y campesinas para encontrar la forma de participar.

“Porque hay causas que no son sólo de una comunidad específica, y la búsqueda de verdad y justicia la hemos dejado, irresponsablemente, solo en los hombros de esos grupos, colectivas y organizaciones, y eso no está cabal, porque el encontrar justicia, el encontrar verdad, es una causa de la comunidad humana”.

La solidaridad adquiere una responsabilidad concreta que los zapatistas reconocen y que el viaje busca reconocer en las familias que han sostenido y buscado en solitario durante estos años.

“Así es que, como quien dice, resumiendo, vamos a reunirnos con las buscadoras para algo elemental y que, por lo mismo, se ha olvidado: vamos a decirles ‘gracias’. Porque nadie está libre de la amenaza de una desaparición forzada, de un asesinato impune, de un encarcelamiento injusto, de una violencia que es tan cotidiana como los embotellamientos, los dolores de muela, las inundaciones, los terremotos, las marejadas. Porque eso es el mayor logro del sistema y su civilización: ha conseguido hacer de la desgracia algo cotidiano”.

Frente a esa cotidianidad, plantea el capitán en su texto, habría que prepararse para construir nuevas relaciones después de la catástrofe. “El día después es una oportunidad. Debemos prepararnos no sólo para sobrevivir a la catástrofe, también para construir otro mundo, uno más humano, no perfecto, pero sí más cabal. Y ese otro mundo será posible, entre otras cosas, por las buscadoras”.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite