'El asesino de la Zona Rosa'

Ciudad de México /

El periodista Óscar Balderas soñaba con ser periodista en 2005. En esa época estudiantil, como muchos jóvenes visitaba la Zona Rosa para bailar. Se trataba de un espacio seguro para las diversidades sexuales chilangas hasta que se desataron una serie de secuestros y asesinatos.

“¡El Mata Putos ataca de nuevo!”, titulaban con tinta amarilla algunos periódicos cuando se registraba otro crimen. Tras meses de zozobra, se anunció la captura de un ex militar de Tampico llamado Raúl Osiel Marroquín.

“Uno espera que sea un villano de película —pata de palo, parche en el ojo, mal encarado—, alguien que cumple con todos los estereotipos de una persona malvada, pero cuando vimos quién era, no tenía ninguna de esas características. Era un tipo bien parecido, delgado, alto, que se parecía a todos los ligues que habíamos tenido”, relata Balderas a José Villalobos, director del documental El asesino de la Zona Rosa.

“Luego escucharlo fue todavía peor”, remarca Balderas.

Justo a esa riesgosa tarea de escuchar al asesino es a la que se arrojó Villalobos desde una convicción humana que le permite revisar la psicología de Marroquín, sin timidez ni temor. De la inmersión por esa mente criminal van emergiendo necesidades crónicas de aceptación por parte del padre y experiencias traumáticas en el Ejército como en la misma prisión.

A la par de este bien hecho perfil criminológico audiovisual —en el cual se protege a las víctimas, omitiendo nombres y detalles de los casos—, Villalobos conecta con lucidez la homofobia que aún se reproduce en la televisión, en el mundo político y en el ámbito religioso del país.

El documentalista no deja de contextualizar también la espectacularización de Marroquín, producida por Genaro García Luna, entonces director de la AFI, para ganar puntos en su infame ruta a la Secretaría de Seguridad, que finalmente logró.

Sin embargo, lo más importante de esta historia de la serie Archivo Negro, de Vix, es el poder adentrarnos al abismo mental de quienes vemos como monstruos, para comprender por qué se convirtieron en lo que son. De esta manera tenemos claves de factores individuales, policiales, políticos y culturales para analizar por qué México es uno de los países con más crímenes de odio a nivel mundial.

…Y también nos hace no olvidar que el ex sargento Madrid, cómplice de Marroquín, sigue prófugo. 


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