Detective

Entre Las Grietas y Silvia Lindo

Diego Enrique Osorno

León, Nicaragua.- Continúa el coro de anécdotas en torno a la presencia leonesa de Samuel Noyola. Diseñadores gráficos, poetas, fotógrafos y personal de la Editorial Universitaria donde trabajó un tiempo, recuerdan, durante una tertulia que va de lo pícaro a lo solemne, sus aventuras como lector voraz en la biblioteca, lo mismo que los pasos que dio en defensa de la revolución sandinista.

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A Samuel Noyola se le apreciaba que era mexicano y comedor de chile. Recuerdo que una vez lo llevamos a los comedores de la estación, donde había unos grandes frascos de chile habanero que en Nicaragua le decimos chile cabro. Mira, este es chile cabro para los mexicanos. Qué va, dice Samuel... y sirve el plato como con 20 chiles cabro y luego le ponen una cerveza y empieza Samuel a comer y a sudar.

Después no decía nada y agarraba el periódico y se soplaba y seguía comiendo porque estaba su honor nacional de por medio, y todos los hijos de puta viendo a qué hora clavaba pico, hasta que en un momento se le salían las lágrimas y tomaba cerveza, y claro, estaba enchilado el hombre. A medio plato de comida clavó el pico y los hijos de puta de nosotros felices.

Pero ahora recuerdo también que Samuel se metía mucho a leer a la biblioteca de la universidad y sabés, hizo mucha amiga con aquella señora que era de la biblioteca de la universidad, una blanquita, mujer de unos 40 y pico de años: Silvia Lindo, quien estaba metida de lleno con el sandinismo. No me atrevería a decir, pero yo sospecho que hubo algo ahí. Ella era bastante mayor que él, pero todavía estaba entera, no era fea, pues.

Alejandro Bravo

Poeta y diputado

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Cuando Samuel se metía a la biblioteca, yo lo que le miraba que leía eran libros de Lenin. También lo miré leyendo libros de poesía de Rubén Darío. Muchas de las veces que desaparecía, sabíamos que estaba en la biblioteca; también se leía muchas antologías de la expresión nicaragüense, ahí se vino a leer también aquella antología de Octavio Paz que sacó Siglo XXI, que se llama Poesía en Movimiento.

Samuel quería llegar a América del Sur, a Perú o a Argentina, no recuerdo bien. Decía que quería ver a los escritores de América del Sur. Quería conocerlos.

Jaime Buitrago

Fotógrafo

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El compañero Samuel fue a entrenar en el Golfo de Fonseca, en un lugar que le dicen Las Grietas. Ahí estaba la escuela y ahí recibió su entrenamiento, en un lugar del Golfo que Nicaragua comparte con Honduras y El Salvador, al punto que ahorita hay un tratado de los tres presidentes latinoamericanos para desarrollar el Golfo de Fonseca.

Ahí entrenó el compañero Samuel en aquellos años.

Había mucha psicosis de que todo mundo tiene que entrenar porque no queríamos que vinieran y tiraran la revolución los de la Contra, porque estábamos recientes de la guerra del 79. Y entonces el miedo es horroroso: los Somozistas se comenzaron a reorganizar, el gobierno de Reagan comenzó a tirar billete y entonces todo mundo se tenía que preparar: las empresas se preparaban, todos los trabajadores de las empresas les daban permiso de un mes, tres meses para ir a prepararse, entonces, dentro de esa campaña es que calza el compañero Samuel.

En esos tiempos lo que se oía, pues, era de que los Contras penetraban a los campamentos, agarraban a la gente dormida o alguno que se escapaba y lo asesinaban. Era un sistema de sembrar el terror. Entraban a los pueblos, encontraban a una campesina que estaba lavando ropa y la degollaban, pero eran penetraciones esporádicas que hacían como manera de intimidar, porque aún no tenían la fuerza para comprar el armamento y todo lo demás que ya se integró luego en una guerra convencional.

Me imagino que Samuel vio en su campamento alguna cosa parecida a eso.

Alejandro Bravo

Poeta y diputado

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Todos esos lugares que estaban en esas bases militares eran dirigidos por entrenadores cubanos y eran bien déspotas, porque eran jodidos. Te miraban con miedo, te decían: “¿cuál miedo de agarrar una granada? Lo que tienes que hacer es quitarle la espoleta y ya”, entonces en situaciones así, me imagino que se daban, como se dieron, muchos accidentes que tal vez transportando a la gente que iban, los combatientes, se zafaba un tiro y mataba al compañero, eso sucedió mucho.

Samuel pudo haber visto muchos accidentes de ese tipo y lo puso a pensar, matar a una persona… Vio la muerte, pues. En estos casos, la muerte se da de una u otra forma. Está siempre cerca.

Baltazar Gutiérrez

Diseñador gráfico

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Con la experiencia que Samuel acumuló aquí, me imagino que tenía suficiente material para hacer 3, 4 o 5 libros más. Porque vivió la guerra aquí en Nicaragua. Cuando vino, a la mejor no tenía esas experiencias y no tenía qué contar, pero luego entra en ese carril, en ese tren que es horrible y me imagino que ya tenía todo el material suficiente para tirarse un buen libro.

Y me imagino que si está vivo, nunca lo va a olvidar, porque también pasaron muchas cuestiones bien tristes.

Jaime Buitrago

Fotógrafo

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Me imagino que Samuel hizo con la Silvia Lindo una buena amistad, porque vos sabes que la Silvia era bien servicial y a la mejor ella, si no tenía el libro que Samuel buscaba, ella se lo conseguía y se podía ir a otros lugares a encontrarlo, y entonces eso le debió haber gustado a él, porque ella le solucionaba lo que él quería. Le daba a leer a Salomón de la Selva, a Alfonso Cortés, a los buenos poetas nicaragüenses. Ella estaba sola y los dos andaban metidos en las actividades de la revolución, entonces, yo creo que más bien son almas que se compaginaron, que se ayudaban el uno al otro, eso es lo que puede ser, aparte de lo de la guerra.

Rosario García Chayito

Secretaria

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¿No estará Samuel en Cuba? Puede ser que esté en Cuba.

Jaime Buitrago

Fotógrafo



CONTINUARÁ…

Capítulo 8 de la serie periodística “Samuel Noyola: Retrato de un desconocido”.



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