Horror en primera persona

Ciudad de México /
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Un malandro del Cereso de Piedras Negras le dijo al Miguelón, quien era el bueno de la plaza, que yo arreglaba carros. Fue entonces que me arrimó y obligó a trabajar para Los Zetas.

Recuerdo que me instalaron dentro del penal un taller de pintura. Trabajaba de día y de noche, luego recuerdo que en el año 2008 Miguelón salió libre del penal y se quedó de encargado El Maga, pero la neta era muy pasado de verga, me traía bien jodido trabajando, o sea, si estaba dormido me mandaba levantar para jalar o cualquier cosa que se le antojara, es decir, tenía un control total dentro del penal: tan es así que me tocó ver que llegó a darle de tablas al director del penal, a los RT, a los guardias y hasta celadores, es decir, todos estaban bajo sus güevos, inclusive había áreas en las que los celadores no podían entrar porque El Maga lo tenía prohibido.

En ocasiones llegué a escuchar también que torturaban gente con agua caliente y se escuchaban los gritos, yo creo que para sacarles la sopa o algo; además, en mi estancia me di cuenta de que ahorcaron a una persona apodada El Coque, quien se le puso al pedo a El Maga. Después lo colgaron en los talleres, haciendo pensar que se había suicidado. Así mismo, El Maga mandó electrocutar a un joto pero disque se electrocutó solo, y esto solo porque lo vieron coger a otro vato, además le metieron una calentada a un vato que le dicen El Rapero, pero se les pasó la mano y lo reventaron y falleció. De eso le echaron la culpa a otro vato que está medio loco, El Rig, alegando que todo había sido una riña.

La mera neta estaba bien gacho el ambiente, a mí de hecho El Maga me tableaba a cada rato por algún detalle que no le gustaba de algún carro que pintaba. También llegué a enterarme que en el área de talleres, específicamente de carpintería, por donde estaba una virgen, quemaban gente en tambos, inclusive a mí me tocó ver que quemaron como unas 20 gentes y esto porque me di cuenta a razón de que vivía en el área de enfermería, y en una ocasión alcancé a ver por un agujerito que metían gente dentro de los tambos de fierro de 200 litros con diesel, recordando que se miraba la lumbrota bien machín. A mí solo en una ocasión me tocó ver tambos aplastados con pura ceniza, pero no se notaba ningún hueso, eran puras cenizas.

deo@detective.org.mx


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