Odisea de Era

Ciudad de México /
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La triste noticia del cierre de Ediciones Era llegó hace unos días a la bandeja mi correo electrónico a través de una carta serena escrita por el noble equipo de Marcelo Uribe que durante los últimos años intentó mantener a flote un barco que llevaba 66 años navegando cargado de narradores, poetas, historiadores, periodistas, artistas y activistas.

En la carta, el equipo de Era hablaba de cuentas bancarias, librerías que no pagaban, ventas desplomadas, deudas, bodegas, consignaciones, pandemia, Estado omiso… palabras ásperas que dejaban ver el final de una larga y dura odisea.

Era tiene uno de los catálogos más robustos del mundo editorial mexicano. Ahí muchos leímos desde José Revueltas hasta Efraín Huerta, Carlos Monsiváis a Elena Poniatowska, Coral Bracho a Hernán Bravo, Eduardo Antonio Parra a Martín Solares, Laura Castellanos a Antonio Turok.

En lo particular atesoro cinco tomos de comunicados emitidos por el EZLN entre 1994 y 2001, un compendio imprescindible de la lucha zapatista y, al mismo tiempo, un viaje por la parte trágica y cómica de la política mexicana de aquellos años, impregnado además por posdatas, cuentos y fábulas del finado Subcomandante Marcos.

Me honra haber tenido la fortuna de que bajo Era haya sido publicado El valiente ve la muerte sólo una vez, una serie de relatos de personajes y paisajes extremos de Nuevo León y Sonora, las dos arterias principales de mi irremediable tierra-sangre norteña.

Abrir un libro y permanecer ahí resulta un placer cada vez más difícil de ejercer en estos nuevos tiempos de vértigo digital en los que las sirenas nos cantan con noticias urgentes que se olvidan al día siguiente o videos de quince segundos producidos por algoritmos que nos gobiernan desde la pantalla.

Leer con calma algo que no fue escrito para complacernos, subrayar una frase que nos interpela o deslumbra, o contraescribir algo con azoro sobre la página final de un libro, son cosas sencillas que cada vez se sienten más contraculturales. Por eso el cierre de Era puede leerse como una señal más del cambio civilizatorio que astrólogos y realidad nos dicen que está ocurriendo en el mundo.

Los libros han sido para muchos una brújula en la vida y catálogos como el de Era, mapas de las navegaciones más gozosas y arriesgadas de esa travesía. Nadie sabe qué mundo viene después de este, pero nos llegan señales claras de que esta era se está acabando y la siguiente todavía no tenemos idea aún de cómo carajos leerla. 


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