Otro manifiesto del periodismo infrarrealista

Detective

Diego Enrique Osorno

Diego Enrique Osorno
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-Hacemos periodismo con el culo en la mano- decía Javier Valdez.

-No, Javier, con la mano en el culo-corregía Ismael Bojórquez.

45678 millones de años después

Aquí estamos

Karl-Marx-Allee oceánica y silenciosa

Corinna Harfouch posa para Michael Weidt

Isela Vega para Yoshua Okón

Orson Welles imagina una película

En un mundo enfermo

donde aplanamos curvas

con Estados de Excepción

-que ya no son excepcionales-

y aprendemos fantaciencia

mientras gobierna el algoritmo

y tener sentido común

o consciencia

es pura nostalgia cósmica.

2020-2022 no fue un sueño

Ni una pesadilla

Quizá noche de insomnio

Covid no es una polaroid ni un radiodrama

Tampoco una estancia en Sachsenhausen

¿Angelopoulos haciendo pruebas de niebla?

¿Lawrence Ferlinghetti escribiendo La noche mexicana?

¿Digna Ochoa investigando antes de que la suiciden?

***

Bebo Cantú camina San Pedro, Garza García, Nuevo León

De la Sierra Madre llega al bosque del río Santa Catarina

y descubre un sonido revelador: voces de aves enjauladas.

Iluminado, proclama:

“Es hora de liberar este territorio, abolir el dinero,

juntarse a conversar, montar agronomía de guerra,

tener sexo en nuestros propios Palacios de Invierno

y buscar una existencia sensual, no económica”.

***

En el hotel El Tío, de Ciudad Miguel Alemán,

Félix Fernández, el periodista

-que luego dirán que no es periodista-

toca la puerta para compartir información delicada.

Los Zetas en ese entonces no existen.

Tal vez nunca existieron.

Pero un mes después

los zetas lo asesinan saliendo de un bar.

Aquellos zetas que no se nombraban,

eran el alcalde, los diputados y el gobernador.

Contra el gobernador,

protesta José Jiménez Colmenares

en las calles de Oaxaca.

Brad Will envía texto e imagen para Indymedia…

José y Brad son asesinados delante de nosotros.

Delante de todo el mundo.

La insurrección de la APPO

-no la Iniciativa Mérida

ni la muerte de Fidel Castro-

es La Señal:

el inicio puntual del siglo XXI

para buscar revertir lo que vendrá

o ser retenido y enterrado

en las fosas de San Fernando

en la mina de Pasta de Conchos

en esos campos de concentración llamados cárceles

en ranchos de exterminio de los Cinco Manantiales,

construidos casi en honor de Constellations Brand,

donde ahora hay mujeres que buscan a los suyos

bajo la tierra, entre agua, gases y minerales.

Por cierto:

¿Javier Valdez inventó a las Rastreadoras?

A las Rastreadoras las inventó la oscurana realidad.

Y las Rastreadoras se volvieron las Buscadoras.

Y las Buscadoras son las Madres de México.

Sí, las Madres de México: algo digno del mundo.

****

Hay una tormenta de mierda cubriendo todo, aunque seguramente habrá quienes no ven nada. Que tienen el cielo despejado. O que ven una lloviznita de mierda bonita nada más. Quizá por eso es importante la crónica, porque ayuda a mirar tormentas de mierda que no se ven. Una buena crónica puede lograr hasta que huelas lo que te está contando. Y lo que vive el mundo huele a rancio. En serio. Hay un sistema coprófago que perfuma las historias. El reto que tiene nuestra crónica es contar el olor que oculta la muerte. No es fácil, porque es tanta la mierda que nos inunda y desde hace tanto tiempo, que nos hemos acostumbrado a su aroma.

****

No nos gusta mirar la barbarie,

pero recibir una dosis del horror que somos

nos ubica.

La omisión es igual de criminal que la acción.

La muerte de José Humberto Márquez Compeán

no la presenciamos

pero todos vemos a la Marina matarlo

a través de las fotos de Paco Cantú.

De eso se trata básicamente lo de hoy:

De mirar al mundo.

Pero mirarlo en serio

y luego mirarlo de forma distinta cada quien,

porque la mirada está perdida

entre las cuatro paredes del confinamiento,

en la diarrea visual del télefono celular

en la mala señal de zoom,

con los nuevos falsos profetas

y los viejos falsos profetas

cuyo lodo tóxico, mezcla de odio y violencia,

enturbia lo que vemos.

El periodismo infrarrealista,

más que reflejar una idea política

quiere sentir el ánimo del mundo

y encenderlo de nuevo

con una insurrección de la mirada,

de las miradas.

Para luego, rehacerlo todo.

****

Como recomienda Angela Merkel, hay que evitar las Hamsterkauf y las Offnungsdiskussionsorgien.

También hay que leer el proyecto “Cómo reorganizar Rusia”, de Alexander Solzhenitsyn.

Luego elaborar el proyecto “Cómo rehacer el mundo”,

pero escribirlo en colectivos y con flow,

haciendo lo contrario que Solzhenitsyn.

To-do lo con-tra-rio.

Para rehacer el mundo hay que viajarlo.

Ser novatos que no saben que son novatos.

Oír Enigma con Sergei G. R. en la batería.

Admirar las escamas del pangolín.

Recordar un concierto de Juan Gabriel.

Pasear por el antiguo Topo Chico.

Destruir las órdenes asesinas de las Pistas de Reacción 1 y 2 de los Centros Regionales de Adiestramiento Militar.

Ver a Julio Villanueva Chang en una película de Wes Anderson.

Escuchar a Tarkovsky cuando dice que la única tarea verdaderamente importante consiste en reinstaurar la conciencia de la responsabilidad del ser humano para con su propio destino.

***

Hacer periodismo en el mundo de hoy, buscar la verdad, implica riesgos. Hay que ser nómadas proletarios dispuestos a viajar hasta el fin del mundo, donde no sabemos si nos esperan abismos o amaneceres apocalípticos.

A Javier le tocó una época en la que el silencio y la indolencia parecían más razonables que decir las cosas por su nombre y ser empático con las víctimas de la barbarie. Javier viajó a contracorriente de su época y por eso fue asesinado.

Pero murió viajando en la dirección que quiso. No dejó su vida a merced de la inercia.

Para viajar al fin del mundo había un solo camino y ese fue el camino que Javier recorrió. Su abismo fue amanecer.

****

Veo a Javier amaneciendo

con su locuaz candidatura troskista,

con su viaje diletante a la hermosa Nicaragua

-que los Ortega aniquilaron después-,

o leyendo poesía antes de un enlace para Canal 3

como compañero de Griselda y padre cariñoso,

enviando nota tras nota a La Jornada,

fundando RíoDoce entre el delirio y el rigor

escribiendo siempre Malayerbas

y cubriendo la guerra de Calderón

-la falsa guerra del narco para contener la ira social

de la crisis política de 2006 y la económica de 2008-

aunque Javier tuvo una visión con Los morros del narco

y haciendo día con día lo que tenía que hacer,

entre asnos y papagayos,

bajo un entorno trácala

donde el sensancionalismo académico,

devenido en periodismo serio, aunque sea de sillón y de show,

desvía ahora la mirada mórbida: TSUNAMI, ISLAS MARSHALL, CHERNOBIL, HIROSHIMA, SAN FERNANDO, AUSWICHTZ, EL DILUVIO…

…Pero el apocalipsis no acaba de asomarse.

Lleva tanto tiempo que es casi cliché decir:

Otro mundo es posible.

Como se volverá ahora exigir:

Otro fin del mundo es posible

****

Javier no era clarividente. Era un reportero haciendo algo que los periodistas de hoy intentan realizar en condiciones cada vez más adversas: escribir sobre la realidad inmediata que ven a su alrededor, pero libres de dogmas y comprometidos con sus principios, o sea, sus miradas.

Cuando se escribe así, no se llega a la verdad, pero lo escrito es verdadero, es REAL.

****

Los talleres literarios suelen ser un divertimento

o una forma de beber aguarrás como si fuera cognac.

Pero cuando ocurren en las cárceles

Los talleres literarios son todo

Nada importa

Quizá por eso surgió ahí un cuento guía

Un cuento que a los reporteros infrarrealistas nos marca

(como el ojo de María Secco,

ciertas novelas de Emmanuel Carrere

la tumba de Bertolt Brecht,

los podcasts de Las Raras

o unas rolas de Santa Fe Klhan)

El cuento que escribió Suzuki Lee Miranda se llama

“Nacieron mujeres, ahora se aguantan”.

Es tan esclarecedora su lectura

que precisaremos lo siguiente:

Grupo México no es México.

La oreja de Stalin en el Café Sybille no es estalinista

Los narcos no son seres metafísicos.

Ni Biden, Scorsesse

Ni el policía García Luna es el policía Velasco Bravo

Y un cementerio de mamuts con aeropuerto es eso

Al igual que un muro anti maya en forma de tren es eso

y un viejo sueño revivido en el Istmo

-aunque en las mañanas se diga lo contrario-

sigue siendo un sueño dictatorial.

***

Los que sí se parecen un poco son Javier Valdez y Javier Orellana.

Orellana era un activista de Monterrey que eligió la rebeldía como sendero y sufrió por ello. Nos tocó ser testigos de no pocas campañas de linchamiento en su contra: desde algunos medios de comunicación, recuas al servicio del poder manipularon sucesos, fechas y palabras para propagar la mentira sobre él.

Lo recordamos porque a través de su figura evocamos también el honor de quienes, en medio de la tormenta de mierda, en lugar de pánicos, sembraron el cora.

***

Aclaración final:

El periodismo infrarrealista murió

el 15 de mayo de 2017 a las 12 pm,

huso horario del Pacífico mexicano.

He ahí nuestro punto de inflexión.

Cierto es también que el periodismo infrrarealista

no existió nunca

Fue un balbuceo delirante

Un cayuco cruzando el Atlántico

Una cumbia rebajada

Una torpe provocación

Periodismo escolar

Chiste de Paco Stanley

Soledumbre

Pasatiempo mortal

Obvio y errático homenaje

-¿o diatriba?-

contra Bolaño y Bretón

Aunque la realidad es que deseaba ser algo para Baudelaire

Y los Samuel Noyola

Y los Luis de Tavira

Y las Samantha Dietmar

Y las Miriam Rodríguez

Y los Samir Flores

O por lo menos una carta privada

Remitida a Marcela Turati, Yessica Sánchez Maya, Blanche Petrich, Alejandra Ancheita y Lydia Cacho.

Tímido mensaje de whatsapp a Alma Guillermoprieto.

Un mural para mirar juntas por última vez a Mile, Yesenia, Nadia, Alejandra y Rubén.

Ni cínicos ni temerarios,

mucho menos valientes

o llenos solo de hybris:

Idealistas, a lo mejor ilusos,

cabezas de chorlito,

fueron los periodistas infrarrealistas,

aquellos que hasta el final oyeron

a un joven refugiado sirio cuestionar a su amada:

“¿Hay algo más hermoso que la lluvia?”

Para que luego Javier sentenciara con su voz de océano:

“Somos homicidas de nuestro futuro”

y resurgiera aquí en Karl-Marx-Alle

este otro manifiesto.

Friedrichshain, Berlín,

Slumil K’ Ajxemk’Op

24 de febrero de 2022

*Este texto fue elaborado para la edición especial del semanario Ríodoce por el quinto aniversario de la muerte del periodista Javier Valdez.

Por : Diego Enrique Osorno


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