“Con la cabeza fría”

Ciudad de México /

Excelente inicio del nuevo embajador de México en Estados Unidos, Gerónimo Gutiérrez.

Inteligente y capaz, con trayectoria en el servicio exterior, será importante para el canciller Luis Videgaray y para el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

Sin olvidar que son más peligrosas las aguas mansas que las broncas —Obama, a la chita callando, deportó casi 4 millones de mexicanos—, recibamos con beneplácito, para usar una expresión diplomática, la línea del presidente Peña —en voz del embajador— frente al yanqui: no perder la cabeza. Ello, porque no se responde brutalidad con brutalidad, ni tope con tope. En la adversidad suele servirnos la inteligencia. No sometimiento ni claudicación, sino razón, talento y dignidad.

Además —como parte de la estrategia— debe haber cautela en la Secretaría de Relaciones al dialogar con nuestros legisladores. Hay dos razones: una, que en toda confrontación está perdido el que da a conocer lo que va a hacer, pues la contraparte lo anulará; la otra, por la incapacidad de no pocos legisladores para guardar la información que del gobierno reciben. Su incontinencia es frecuente y enfermiza. La reciente filtración de un audio en el que se atribuyen comentarios del canciller Videgaray en una reunión privada con la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados hace evidente lo inseguros de esos diálogos, lo cual es lamentable, por la necesidad de que vayan unidos Ejecutivo y Legislativo en defensa de México.

Además, siempre serán útiles las propuestas y las críticas que hagan políticos, periodistas, analistas y público en general. El gobierno debe tomarlas en cuenta. Sin embargo, quienes no estamos en el círculo donde se toman las decisiones debemos opinar “ad cautelam” en la mayoría de los casos, pues no contamos con la información que ellos tienen, desconocemos las conversaciones privadas sostenidas con sus contrapartes y, por ello, no es fácil prever las consecuencias que nuestras propuestas, de ser adoptadas, acarrearían para México en el complejo entramado de las relaciones internacionales.

El “ojo por ojo” y “descontón por descontón” suenan patrióticos pero son insensatos y peligrosos.

Si el yanqui apuesta a su fuerza bruta, recordemos que en la política, como en el judo, gana quien aprovecha la fuerza del contrario, y no el que se atiene exclusivamente a la propia.

Defendámonos del agresor sabiendo que el mayor desafío lo tiene en su casa, y ahí será su derrota. No le ayudemos a reforzar su falso nacionalismo. Él está en proceso de autodestrucción, no debemos distraerlo.

La defensa impostergable a nuestros migrantes y a nuestra economía, así como el fortalecimiento de la grandeza nacional, debemos acometerlos con HONOR Y PASIÓN, pero “CON LA CABEZA FRÍA”.

  • Diego Fernández de Cevallos
  • Abogado y político mexicano, miembro del Partido Acción Nacional, se ha desempeñado como diputado federal, senador de la República y candidato a la Presidencia de México en 1994. / Escribe todos los lunes su columna Sin rodeos
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