El soberano embuste de la soberanía

Ciudad de México /

A la valentía de Lilly Téllez.

Según la RAE, embuste significa mentira disfrazada con artificio. Por eso a la persona acostumbrada a propalar embustes se le tiene por embustera, y resulta despreciable.

Lo honesto y provechoso será siempre conducirse con verdad, por dolorosa que ésta sea, sobre todo si quien habla es un gobernante.

De nada sirve negar la historia: Desde que Estados Unidos se anexó más de la mitad de nuestro territorio en 1848, y después, en 1860, cuando con sus buques de guerra en Veracruz le dio el triunfo a Benito Juárez frente a Miguel Miramón, aquel imperio ha dominado a México.

Por eso, defender nuestro territorio, derechos y libertades es un imperativo ético de todo mexicano, que debemos expresar cotidianamente con nuestro trabajo fecundo y solidario, creador de riqueza y de instituciones fuertes para enfrentar de la mejor manera los enormes desafíos internos y los que provienen del exterior. Es, por lo menos, idiota gritar ¡viva México! en las fiestas nacionales, si nos consideramos con derecho a todo sin responsabilidad alguna y si damos la espalda a los dolores y carencias de nuestra patria.

Es un embuste la cantaleta oficialista engaña bobos de que somos un país libre, independiente y soberano. Son conceptos anacrónicos usados para negar nuestra debilidad y sometimiento. Hoy en día ni las grandes potencias hacen tan ridícula proclama.

Juan José Rodríguez Prats sostiene sensatamente que: El concepto de soberanía nació en el siglo XVI para conformar al Estado nacional, con el propósito de fortalecer al monarca y para combatir a los señores feudales y al poder de la Iglesia... pero eso ya está superado en el siglo XXI. Hoy está en crisis el Estado nación, por la geopolítica y la globalización... Lo que hoy sucede en Ormuz está transformando la economía mundial...

La debilidad de México ante el mundo es patética; y es resultado de su incultura y pobreza, su victimismo histórico, pleitos internos, gobiernos mediocres, o ineptos y corruptos, y de la falta de patriotismo de los ciudadanos.

¿Qué soberanía alimentaria, si importamos la mayor cantidad del maíz y frijol que comemos?; ¿cual soberanía energética, si compramos más de 2 terceras partes de gas y gasolina?; ¿qué fue del petróleo a Cuba como decisión soberana si la soberanía de Trump lo canceló? Y las preguntas son infinitas.

Si miles de espías y policías (yanquis, rusos, chinos, etcétera) han operado y operan ilegalmente aquí y en todas partes del mundo, resulta boba la indignación patriotera de Sheinbaum por los 4 intrusos en Chihuahua, y es miserable que sin pruebas culpe a Maru Campos, debiendo reconocerle a su gobierno el combate a los criminales y la destrucción del mayor narcolaboratorio conocido.

Dos mujeres, dos gobernantes, dos caminos, dos destinos. No son iguales.


  • Diego Fernández de Cevallos
  • Abogado y político mexicano, miembro del Partido Acción Nacional, se ha desempeñado como diputado federal, senador de la República y candidato a la Presidencia de México en 1994. / Escribe todos los lunes su columna Sin rodeos
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