Siempre he considerado benéfico para la sociedad que se divulguen documentos, imágenes y sonidos sobre posible corrupción política, condicionado a que sean veraces y sin manipulaciones tramposas, que no se viole la ley, y donde se cuide la honra de inocentes.
Así lo expresé hace muchos años cuando se vio a René Bejarano (El señor de las Ligas), secretario particular del Jefe de Gobierno del D.F., López Obrador, recibiendo clandestinamente millones de pesos en efectivo. Más aún, insté al empresario a entregar el video a las autoridades, y así lo hizo. También fueron pillados otros de sus colaboradores, como Imaz y su secretario de finanzas, El jugador de Las Vegas.
Lamparear corruptos es aplicar raticida, pero lo verdaderamente depurador es aplicar la ley.
Vale decir que mayor grado de corrupción y cinismo implica tener dos varas en la Presidencia para medir conductas iguales. Si son infieles, se prueba un delito; si se trata de adeptos y familiares, la acción es patriótica y revolucionaria porque son la reencarnación de Leona Vicario.
Para López Obrador el video en el que dos colaboradores de panistas se ven recibiendo dinero lo consideró de “interés público” y regodeándose lo exhibió en su pantalla de Palacio; pero, en el que aparece su pío hermano haciendo lo mismo, le halló diferencias sustanciales: “fue por menor cantidad” y se trató de “donaciones de gente humilde” para apoyar al “Movimiento” ¿Cuál “Movimiento”?, el que lo llevó a la Presidencia de la República, y como fue en su personal beneficio automáticamente lo revistió de legalidad y decencia ¡Así se las gasta el de la “honestidad valiente”, purificador de la vida nacional!
Sin embargo, su constante chapotear en el drenaje tiene una explicación: la terca realidad le ha venido demostrando que no es lo mismo ser agitador profesional que gobernante. Y como los graves problemas nacionales se le salieron de madre recurrió a una estratagema que se le empieza a revertir: esparcir con el poderoso ventilador de la Presidencia cuanta inmundicia encuentra o inventa, olvidando que sus detractores también disponen de ventiladores y tienen materia prima. El compulsivo estigmatizador, y los suyos, están resultando igualmente estigmatizados. Así, México pierde.
Se le agotó su farsa “purificadora”. Su gobierno está marcado indeleblemente por la ineptitud, la mentira y la corrupción.
Fue verdad, parcial e involuntaria, decir que su hermano Pío recibió “donaciones de la gente humilde”. Sí, el dinero salió del gobierno de Chiapas, por tanto, de los chiapanecos, y el Presidente les acaba de informar que “donaron” lo que les robaron. Mayor cinismo, imposible.
Pd. El gran prestigio de Nexos es mayor que la ruindad del gobierno. A éste, si bien le va, le quedan cuatro años; la revista no tiene fecha de caducidad.