Los escándalos y la cereza inmaculada

Ciudad de México /

He afirmado aquí y en otros foros que en el momento actual la tarea más importante de los mexicanos no debe ser luchar contra el obradorato sino la de organizarnos para acertar al decidir próximamente quiénes, cómo y para qué habrán de sustituirlo. Crear un equipo de hombres y mujeres, honesto y capaz, amplio y plural, con una agenda genuinamente humanista y democrática y un proyecto racional de gobierno que en el futuro cercano sustituya al inepto, corrupto y asesino narco-Estado, es imperativo ético que ningún mexicano bien parido debe soslayar.

Reitero: está demostrado hasta la saciedad que el llamado “Movimiento de Regeneración Nacional” resultó ser un instrumento de degeneración nacional y que su pudrimiento interno es irremediable y total. Pero no seamos ingenuos: aunque parezca imposible, si los ciudadanos que deseamos el bien de México no asumimos con entereza nuestras responsabilidades políticas, sobre las cenizas del nefasto obradorato surgirá una mafia más cavernaria que la actual.

Ante las pruebas irrefutables que cotidianamente nos da el grupo gobernante de su descomposición interna, exhibiendo las furiosas tarascadas con las que se destrozan entre ellos, así como las denuncias de robos, crímenes y traiciones que se imputan entre sí, resulta increíble que aún existan mexicanos, acobardados, temerosos y paralizados, que los consideran poderosos y eternos.

Además de los descomunales atracos perpetrados por los cuatroteros, que han sido plenamente documentados y que son cubiertos con el manto de la impunidad, han empezado a surgir escándalos monumentales denunciados por ellos mismos, para solaz de muchos y vergüenza de México. Por ejemplo: tan pronto aparece la horripilante gobernadora de Campeche, con diabólico semblante, encarcelando periodistas y amenazando con quitarles el fuero a los diputados de su propio partido que no se plegaron a sus desmanes, surge el delirante pseudomarxista Marx Arriaga haciendo berrinches, aporreando al secretario Mario Delgado y desnudando la podredumbre y traición existentes en su propio chiquero; y ahora Julio Scherer nos deleita con la virtuosa vida de Jesús Ramirez Cuevas, ex asesor de Tartufo y actualmente de la Arpía (con A) exhibiendo lo que todo México sabía: la miseria moral de este tipejo y la que existe en las pestilentes cañerías del obradorato, aderezada tal infamia con la respuesta del imputado, dejando como recuerdo que se retrataron, uno al otro, de cuerpo entero.

Esperar que la Arpía (con A) limpie la cloaca cuatrotera es una quimera, por los siguientes motivos:

1) Está forzada a garantizar impunidad a los bribones que la llevaron adonde se halla.

2) Vive arrodillada ante el Imperio.

3) Mantiene polarizado a México.

En síntesis, porque solamente es la cereza inmaculada de un pastel envenenado.


  • Diego Fernández de Cevallos
  • Abogado y político mexicano, miembro del Partido Acción Nacional, se ha desempeñado como diputado federal, senador de la República y candidato a la Presidencia de México en 1994. / Escribe todos los lunes su columna Sin rodeos
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite