Sin rodeos

¡Malditas sirenas neoliberales y golpistas!

Diego Fernández de Cevallos

La nueva y patética zarandaja presidencial: agradecer al Ejército no consumar un imaginario Golpe de Estado en su contra.

Mire usted: Fray Luis de León (1527-1591) y Don Quijote (de la misma época) decidieron, cada uno, su opción de vida; el fraile decía “¡Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido!; el de La Mancha, montado en Rocinante desafió a la maldad del mundo diciendo “Mis arreos son las armas, mi descanso el pelear, mi cama las duras peñas, mi dormir siempre velar”.

Pero la opción del fraile hoy es quimera, ya nadie puede huir del mundanal ruido. Al hogar, el convento y los alejados montes llegan la zozobra y la barbarie. Al menos en México esa realidad se impone a ricos y pobres, pacíficos y levantiscos, al que bien vive y al malviviente, a valientes y cobardes; todos, para sobrevivir, debemos estar en alerta permanente.

El “YA BASTA” de las mujeres denuncia la depravación que las ha convertido en objetos de odio, placer, tortura y muerte. Su dignidad, derechos y libertades están reconocidos y garantizados solamente en las leyes. En la vida diaria se les persigue con la más cobarde felonía.

Por eso, gobernados y gobernantes debemos apoyar el grito de “un día sin nosotras”, y lograr soluciones prontas y efectivas que les permitan nacer, vivir y morir en paz. Sin eso, que es lo mínimo que merecen, México seguirá siendo un infierno para todos. La salud pública exige el respeto a la mujer, nonata, niña y adulta, de cualquier color, credo y posición social.

La responsabilidad de acabar con esa depravación es de todos, y nadie está exento de corregir sus errores, por lo que resulta imperativo lograr UN MÉXICO SIN MENTIRAS, empezando porque usted, Presidente, deje atrás su narrativa —tan falsa como tramposa— que usa para eludir sus responsabilidades culpando de todo al “neoliberalismo”, que según sus palabras ya desterró. Se requieren soluciones de HOY para los problemas de HOY.

Sin razón ni motivo la semana pasada el Presidente sacó de su chistera de mago un imaginario Golpe de Estado. Peor aun, humilló a los militares al considerarlos colaboracionistas de la T4, y cometió la aberración de agradecerles “no escuchar el canto de las sirenas y dar la espalda a la traición y al golpismo”.

No, Presidente, dar la espalda a la traición y al golpismo sería motivo de reconocimiento, jamás de agradecimiento por parte del Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, porque no se trataría de un favor para usted, sino del cumplimiento de un deber militar. ¡Ahora resulta que las sirenas lo quieren defenestrar! ¡Qué pena!

Mejor cierro con palabras de un entrañable amigo: “Es tiempo de trabajar, corregir y unir.” 

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