La repentina caída del tirano causó, como era natural, inmensa felicidad en millones de venezolanos y en todos los amantes de la libertad. Ver a los esposos esposados como despreciables criminales provocó esos efectos. Pero en el fondo hay una maraña de intereses y fuerzas con enormes repercusiones geopolíticas y un incierto y largo desenlace.
Dejo aquí algunas afirmaciones que considero válidas:
1) Al día de hoy nadie puede asegurar si Venezuela es para EU un protectorado o una colonia. Parece protectorado porque mantiene sus autoridades internas y supuestamente recibe “protección” del Imperio frente al exterior. No obstante, al carecer de un convenio entre las partes y estar el gobierno de Venezuela totalmente sometido al Imperio, más parece una colonia, pues Donald Trump ha dicho que administrará las riquezas de ese país y que las autoridades locales deberán acatar y cumplir las órdenes que reciban, para evitar un severo castigo. Cuando se le preguntó que cuándo comenzará la transición democrática en ese país, estableciéndose un gobierno legítimo, contestó lacónicamente y henchido de soberbia: El tiempo lo dirá.
2) EU se ha conducido ininterrumpidamente en su devenir histórico como todo Imperio: ha sido y es consistentemente injerencista y expansionista; hace valer su fuerza ante otras naciones y gobiernos a despecho de sus leyes internas y del derecho internacional. No lo rige la ética sino sus intereses. No ha escatimado embustes ni pretextos para poner y quitar gobiernos, para imponer o aniquilar tiranos, y para hacerse tramposamente de las riquezas de otras naciones. Lo hecho en Venezuela es solamente otra paja en su pajar.
En cuanto a México, en 1860 EU, con más de 10 buques de guerra y su tropa en Veracruz, le dio el triunfo a Juárez frente a Miramón; y ya se había anexado infamemente más de la mitad de nuestro territorio. A partir de entonces, nuestra soberanía ha sido solamente ilusión de unos y cantaleta patriotera de otros.
Tres casos que confirman el dominio: 1) Trump le exigió a Tartufo 30 mil soldados en el río Suchiate para frenar el paso de migrantes; 2) A la presidentA (con A de arpía) le ordenó 28 mil más para cuidarle al Imperio su frontera del río Bravo; 3) Reclamó la entrega inmediata de 40 criminales mexicanos. Pues flojitos y cooperando todo le satisficieron más pronto de lo que canta un gallo.
3) En tan desafiante escenario el gobierno de México (jefe supremo de la delincuencia mexicana) sigue dividiendo a los mexicanos, destruyendo las instituciones republicanas, frenando el desarrollo nacional y saqueando las arcas públicas. Y para colmar su maldad, juega con lumbre al vivir en deliciosa poligamia con gobiernos comunistas.
Y si nos preguntamos: ¿Qué será de Venezuela, de México y del mundo entero? El tiempo lo dirá.