Sin rodeos

Una crónica adelantada

Diego Fernández de Cevallos

Son las 20 horas del 1 de agosto de 2021, ya cerraron las casillas que instaló el INE para la “consulta ciudadana” y estas son las noticias de México que le dan la vuelta al mundo:

1) No se alcanzó el porcentaje constitucional para hacerla vinculatoria;

2) Ganó aplastantemente el “SÍ”. Un sí que no tiene consecuencias jurídicas, pero que será útil para lo que al gobierno le venga en gana;

3) Tartufo (con sus “mascotas” y “corcholatas”) arremete contra el INE lanzándole anatemas y amenazando con “limpiarlo”. Además, informa que para él esta consulta refleja la voluntad del pueblo y por eso pondrá en manos de las autoridades la información que tiene, porque aunque en él no cabe la venganza, tampoco es tapadera de nadie. El que afirmó, en innumerables ocasiones, estar en contra de que se investigue y sancione a ex presidentes, promovió desde su púlpito que sean llevados al patíbulo público;

4) Los del “SÍ” votaron para que se enjuicie a cinco ex presidentes (como públicamente les pidió Tartufo) aunque la pregunta se refirió a “los actores políticos” por “conductas del pasado” (sic). Los que respondieron “NO”, involuntariamente solo contribuyeron a aumentar el porcentaje de participación en la consulta que repudiaron.

En las entrevistas, ninguno se manifestó en favor de la impunidad.

Pues bien, la síntesis informativa de lo que ocurrió es esta:

Para unos fue el “primer paso”, gigantesco y glorioso, de nuestra democracia participativa, porque “ya no es como antes, ahora el pueblo es el que toma las decisiones más importantes de la vida nacional”.

Para otros, entre ellos yo —por supuesto—, la tal “consulta” fue el proceso más corruptor que ha sufrido nuestra vida pública (¡y vaya que los hemos tenido execrables!) porque se llegó a la infamia de consultar “al pueblo” si las autoridades deben cumplir o no con lo que les manda la ley; con el agravante de que la cantinflesca pregunta fue elaborada por la mayoría de ministros de la Suprema Corte para “corregir” la planteada por el germen patógeno.

Tartufo: ¿dónde quedó su parrafada de que “nada ni nadie está por encima de la ley”?

Funcionarios de los Tres Poderes de la Unión que apoyaron tamaña perversidad: ¿por dónde se pasaron su protesta de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes?

Le aseguro a usted que no responderán.

Lo que sigue es la persecución de opositores, con carpetas de investigación tramposas y hechas a modo, que irán utilizando con fines electorales y para distraernos de la devastación nacional causada por estos depredadores de cuarta.

Si lo peor está por venir, es mayor nuestro deber de organizarnos como sociedad para enfrentar a esta secta, inepta y corrupta, que solo destruye, culpa “al pasado” y va de excusa en excusa, por lo que pasará a la historia como “El Gobierno Excusado”.


Diego Fernández de Cevallos

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