Diego Fernández de Cevallos
  • Abogado y político mexicano, miembro del Partido Acción Nacional, se ha desempeñado como diputado federal, senador de la República y candidato a la Presidencia de México en 1994. / Escribe todos los lunes su columna Sin rodeos
  • Serán severamente juzgados

    Es frecuente en analistas, periodistas y medios de comunicación que critiquen duramente a los gobernantes que ya se fueron y que sean zalameros con los recién llegados.
  • Hay de mujeres a mujeres

    Sensatamente, no podemos pedir al gobierno que responda con brutalidad a la brutalidad, pero es cobarde y depravado si no reprime la violencia que lacera a la sociedad
  • Un año más de cinismo, destrucción y pillaje

    Crítica al gobierno de Sheinbaum por continuar prácticas de su antecesor: opacidad, mentiras y destrucción institucional.
  • ¿Tope donde tope y caiga quien caiga?

    En efecto, el obradorato, Morena, la 4T, ha demostrado palmariamente que toda transgresión a la ética y a la ley, por monstruosa que sea, la considera legítima si beneficia a “la causa”, al “movimiento”.
  • Una inútil señora ministra

    Es el caso de la señora María Estela Ríos, que durante muchos años se fue acomodando como las calabazas, con los brincos de la carreta, y hoy está en la cima del nuevo y degradado Poder Judicial.
  • ¡Ánimo, ciudadanos, ánimo!

    los ciudadanos debemos cumplir cabalmente con el deber de alzar la voz y votar, para gozar lo antes posible los ritos y dengues originarios de su laico y vistoso funeral. ¡Ánimo, ciudadanos, ánimo!
  • La sangre en la balanza de la justicia

    Imposible sumarme a quienes conceden el beneficio de la duda al nuevo Poder Judicial cuando el proceso legislativo que lo originó estuvo plagado de maquinaciones y chapuzas para simular un ejercicio democrático
  • La verdad, por dura que sea

    Es de afirmarse que el mayor número de asesinatos son de esa naturaleza y los cometió quien tiene como primerísimo deber evitarlos: el Estado
  • El loco que resultó hermoso

    Nada fácil será para nuestras futuras generaciones siquiera imaginar lo que ahora sucede en México.