Comer mierda

Jalisco /

Si la política es el arte de comer mierda sin hacer gestos, ¿hay alguno limpio? ¿Habrá quien haya llegado al poder sin mancharse? Y ya estando ahí, ¿es posible mantenerse impecable? ¿Puede resistir a la corrupción?

Se destapan las cloacas del poder. Aquí y allá. Sale de las alcantarillas toda la suciedad, expuesta a la luz del día. No es como si no supiéramos que estaba ahí, siempre lo hemos sabido. Caminamos sobre ella, tratando de ignorar la pestilencia, pasar rápido, casi sin ver, con cuidado de no caer en alguna abierta. Pero ahí está toda la mierda, debajo del asfalto, aunque finjamos que no. 

Un día un diputado, otro día un alcalde, luego un secretario y hasta un presidente… cada uno con un historial y un presente más sucio que el otro.

En el discurso, se alzan como ejemplos de la ética, la moralidad y la justicia; en la práctica esconden robos, trata de personas, extorsiones, abusos, homicidios y delincuencia organizada. Los tapan con el mismo concreto con el que inauguran una calle, en las avenidas por las que desfilan y son cubiertos por las banquetas sobre las que posan para las cámaras y cargan bebés.

Sonrientes presumen playera, pines y banderines con los logotipos del color de su preferencia, a la izquierda, al centro o a la derecha. Da igual. Todos se termina ensuciando.

Se engaña a sí mismo el que defiende a un político. Ahí no se llega sin antes pasar por las cañerías desde el fondo. Una carta de no antecedentes penales es insuficiente. Hay suertudos que han sabido mantener sus nombres fuera de las carpetas de investigación, otros han sido más descuidados, pero pocos terminan en la cárcel. Esos, los que finalmente quedan arrestados, sirven como botín para la nueva administración política.

El político difícilmente está al servicio de la sociedad, se sirve a sí mismo y, como corresponde, a los que están encima de él. Escalar garantiza impunidad y la ejecución de la ley a su conveniencia. Hoy se llenan unos y mañana otros. Al final del día, todos comen...


  • Dora Raquel Núñez
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