“Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”
George Santayana, filósofo español
Regresamos a 1989. El sarampión, erradicado hace más de 30 años, resurge como amenaza sanitaria en México, mientras atraviesa una crisis de violencia por narcotráfico que recuerda a la Colombia de ese entonces; Estados Unidos con su bandera de liberador repite el capítulo de Panamá con Venezuela, el racismo sistémico ahora persigue a migrantes y las Panteras Negras vuelven a las calles; la derecha comienza a fortalecerse ante el reconocimiento de derechos de las minorías… una serie de eventos que se repiten utilizados como combustible sobre una sociedad golpeada y confrontativa.
El “divide y vencerás”, del emperador romano Julio César, no ha caducado. Una estrategia más vieja que la Cuaresma está más vigente que nunca. Entre derechas e izquierdas, altas y bajas, mujeres y hombres. Extremos incapaces de mediar, escuchar o empatizar, que pasan de las palabras a las acciones en un ambiente ya encendido por las presiones que se acumulan en el tráfico, los salarios indignos, la inseguridad, la incertidumbre y la represión.
Una división capitalizada por quienes ostentan el poder, que se benefician de una comunidad enfrentada por sus propias diferencias y similitudes, aventándose bombas molotov y culpas, pero sumergida en el mismo lodo.
Y es que no hemos aprendido nada. Las crisis de hoy son las mismas de ayer. El “cansado de vivir sucesos históricos” es más que un meme sarcástico; es una alerta sobre hacia dónde vamos.
“Dicen que la historia se repite, lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan”, dijo acertadamente el político francés Camille Sée. El resurgimiento de enfermedades, el imperialismo estadunidense y el recrudecimiento de la violencia no son más que consecuencia de la ignorancia sobre el pasado, la negación de la gravedad del presente y las amenazas para el futuro. Un ciclo que siempre termina con páginas rojas en libros de historia que se empolvan en estantes.
Hoy estamos en un punto de inflexión que definirá lo que se escribirá mañana. “El mayor peligro que nos depara el futuro es la apatía”, expresó alguna vez la primatóloga Jane Goodall. Es momento de fijar postura e inclinar la balanza. ¿Estarás del lado correcto de la historia?