“El futbol une al mundo”. Así dice un eslogan de un promocional de la FIFA para el Mundial 2026. El mensaje se queda en el discurso cuando la propia organización acepta políticas discriminatorias que segregan a los participantes y decide ignorar sus protocolos para mantener las apariencias. El resultado: una copa con expresiones y conductas xenófobas que se reproducen desde líderes políticos hasta aficionados.
Un informe de la FIFA revela que de seis millones de publicaciones en redes sociales analizadas durante la fase de grupos, 11 por ciento de los contenidos ofensivos corresponden a expresiones racistas; en Qatar 2022, la cifra fue de 8 por ciento.
La tendencia es proporcional al incremento de las políticas fascistas de una ultraderecha que va ganando espacios tanto virtuales como físicos.
A pesar de las normas antiinmigrantes y protagonizar conflictos bélicos, Estados Unidos se quedó como anfitrión de 78 partidos de la justa mundialista, pero el trato a los invitados distó mucho de una bienvenida cálida. La discriminación fue la directriz para el recibimiento de ciertas selecciones.
Los iraníes tuvieron que hospedarse en México y viajar el día de su partido al país vecino, ante la imposibilidad de quedarse allá. El árbitro somalí Omar Abdulkadir Arta, reconocido como el mejor juez africano por la FIFA, terminó deportado al intentar ingresar por Miami. El delantero iraquí Aymen Hussein, estuvo retenido siete horas en el aeropuerto de Chicago. Todos víctimas de agentes que actúan bajo medidas de marginación.
La existencia de protocolos contra el racismo tampoco hacen la diferencia. El entrenador egipcio Hossan Hassan cruzó los brazos en alto, seña para denunciar este tipo de actos, al considerar parcialidad en el arbitraje en el juego contra Argentina. El llamado fue ignorado.
Pero en Latinoamérica no ha sido tan distinto.
Una senadora paraguaya publicó un mensaje en redes sociales con insultos racistas dirigidos al delantero francés Kylian Mbappé, hijo de un inmigrante camerunés. En Guadalajara, un aficionado mexicano hizo un gesto de burla mientras se grababa la influencer surcoreana Yoon Su-jin Inocat. Un presentador argentino calificó a los mexicanos como “detestables”.
Sí, cada cuatro años, el futbol une al mundo, pero también refleja el contexto y la idiosincrasia de la época. Esta vez, impera un nacionalismo tóxico que divide y violenta dentro y fuera de la cancha.