Ciudadanía, estado de derecho, instituciones sólidas, separación de poderes y opinión libre y responsable conforman las columnas fundamentales de las democracias desarrolladas. Con ellas se da certidumbre a la convivencia política que, en la diversidad, se orienta al bien común.
La Alemania del primer tercio del siglo XX, tierra de mujeres y hombres fecundos en bellas artes, filosofía y ciencias, padecía dificultades económicas condicionadas por adeudos ante la derrota en la primera guerra mundial, el desempleo era alto y había sido obligada a mantener un ejército escaso.
En ese contexto, se propagó el nacionalismo hitleriano con el consabido desenlace sangriento para el propio pueblo alemán, para gran parte de las naciones del mundo, y la emprendida aniquilación del pueblo judío.
¿Cómo fue posible que el pueblo alemán haya sido reducido a alfil de la megalomanía racista de sus líderes? ¿Cómo el espíritu de un pueblo inspirado por Goethe, Schiller, Beethoven… condescendió a atrocidades como la de los campos de aniquilación?
Hoy, afortunadamente, Alemania se cuenta entre las democracias desarrolladas y uno de sus principales referentes mundiales.
No son pocos, ni improvisados, los comentaristas que advierten, urbi et orbi, del riesgo ante lo autoritario, racista y nacionalista del nuevo presidente norteamericano.
Si bien el fenómeno de los líderes nacionalistas y autoritarios ha sido permanente, se ha manifestado en países periféricos de la esfera hegemónica global (salvo el caso ruso) y con democracias incipientes y débiles.
Por eso llama sobremanera la atención que el fenómeno se manifieste en el país del ejército con la capacidad de aniquilación más grande en la historia de la humanidad; pero también con una de las democracias más avanzadas.
¿Podrá la ciudadanía, instituciones, separación de poderes, opinión libre y el estado de derecho norteamericanos contener la barbarie de un nacionalismo autoritario y beligerante que socava la democracia misma y pone en vilo la paz mundial?
PS. Ejemplar la ciudadanía torreonense que hizo de la calle su altavoz contra la corrupción.
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