Muchísimo se habló de la suspensión de una jornada de la Liga Mx de futbol debido a la decisión de la asociación de árbitros de no pitar ningún juego.
El cisne negro apareció en la industria del espectáculo deportivo más poderoso del país.
El árbitro y su reducido equipo auxiliar suelen ser víctima propicia, juego a juego, de quejas, unas veladas y otras vulgarmente ofensivas, de muchos involucrados en el futbol: futbolistas energúmenos, entrenadores derrotados, aficionados frustrados, directivos en penurias y hasta comentaristas con agenda.
Hay demasiado interés económico, político y social disputándose en cada partido de futbol como para suponer que la violencia simbólica que entraña no trascienda. Es inexacto que se trate solo de un deporte con dos oncenas de personas enfrentadas por un balón.
La agresividad, oruga de la violencia, corre a la par de las emociones futboleras. Y suelen ser los árbitros invitados de primera fila a la hora de recibir insultos, reclamos y agresiones. Ya han asesinado a varios y otros han pasado la noche del domingo en hospital.
Desde el punto de vista del espectáculo, el tema estuvo centrado en la fecha de reanudación del torneo y el castigo propinado a dos jugadores. La sangre volvió a su sitio en cuanto se anunció que el balón volvería a rodar casi inmediatamente.
Pero, ¿con la sanción a dos jugadores (apelable) se solventa todo? Difícilmente.
Sabedores, como decíamos, de la complejidad de intereses y la violencia que como sombra acompaña al futbol, el esfuerzo para evitar que tal violencia pase de lo simbólico a lo real por parte de los involucrados- y los aficionados lo estamos- debe ser mayor.
En un ambiente de confrontación agresiva como resulta ser la cancha y sus tribunas, con pasiones que transforman la conducta habitual de los veintidós en la cancha y los miles en las butacas, la vigilancia sobre las propias pasiones ha de ser mayor a la habitual. El cumplimiento de la ley no debe ser opcional, tampoco.
En un país tan violento, fue su exacerbación en el futbol motivo del ya basta arbitral.
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