Que la contienda por la gubernatura de Guanajuato podría traer resultados que nos lleven a aquella campaña de 2012 en la que el candidato del PAN, fue el ex gobernador Miguel Márquez Márquez y el segundo favorito en las encuestas era el priista Juan Ignacio Torres Landa quien se quedó apenas a 8 puntos porcentuales del triunfo.
El descontento de la población con la administración anterior, sumado a un fuerte impulso del voto en simpatía a Enrique Peña Nieto, llevó incluso a que Acción Nacional perdiera León y diera la oportunidad al PRI de administrar la ciudad con Bárbara Botello como candidata del tricolor.
Que si bien es cierto el panorama en León luce diferente al de hace 12 años, a nivel estatal no lo es tanto pues hay analistas que hablan de una diferencia muy parecida a la del 2012, ahora entre la alianza PAN-PRI-PRD (quien iba a decir) y Morena.
El escenario dista mucho del resultado en el proceso de 2018 donde el triunfo de Diego Sinhue del PAN sobre el candidato de Morena, Ricardo Sheffield fue 2 a 1, y son muchos los factores que hoy podrían inclinar la balanza además del tema de la inseguridad.
Que uno de ellos es que la misma aspirante a la presidencia de México por la alianza Fuerza y Corazón por México no termina de prender entre los partidos que la integran en el estado de Guanajuato, ha sido evidente la distancia que ha guardado especialmente el PRI y una presencia casi testimonial del PRD.
Entre los mismos panistas hay dudas respecto a la postulación de Xóchitl, pero votarán por ella en congruencia con su partido. Muy diferente hoy que nadie se ha atrevido a ofrecer públicamente el millón de votos a la senadora con licencia, como se hizo en su momento con Ricardo Anaya.