Que el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, confirmó la repatriación de dos colombianos y un venezolano vinculados a las redes de “rifas colombianas” y préstamos “gota a gota”. La acción, sin embargo, se ejecutó por vía administrativa a través de Migración, sin que existieran órdenes de aprehensión en su contra en México. Las autoridades justificaron la medida señalando que, al no tener antecedentes penales registrados en el país ni procesos judiciales abiertos, la deportación era el procedimiento legal correspondiente. Esta repatriación, aunque formalmente legal, es digna de análisis en la procuración de justicia. Devolver a presuntos operadores de redes delictivas por la vía migratoria sin antes agotar la investigación penal. O sea, estaban vinculados al crimen organizado, pero sin orden de aprehensión vigente, su castigo fue un boleto de regreso a casa, no la cárcel.
Que la reacción de las y los diputados de oposición, aunque necesaria, llega con una desconcertante tardanza. Tres semanas después de que el Comité Técnico Tarifario aprobara en una sesión de diciembre—criticada por su opacidad—el incremento a 14 pesos, figuras como Tonantzin Cárdenas, Mariana Casillas (Futuro), Alejandro Puerto (independiente) y Leonardo Almaguer (PT) movilizan su rechazo. La pregunta ciudadana es inevitable: ¿dónde estaban sus señalamientos sobre la falta de representación popular en el comité o la ilegitimidad del proceso cuando éste se desarrollaba? La denuncia, aunque válida, pierde fuerza al emerger a destiempo, cuando la decisión administrativa ya es un hecho consumado.
Que con bombo y platillo, el gobernador Pablo Lemus anunció que Guadalajara celebraría su papel en el Mundial 2026 con un megaconcierto en La Minerva, ícono de la ciudad, presentando a figuras como Maná y Alejandro Fernández. Sin embargo, la FIFA —en su habitual modo de control total— ha puesto un alto: ni la Glorieta ni sus avenidas aledañas podrán cerrarse o modificarse de cara al evento deportivo. El motivo: asegurar la movilidad y operatividad que exige la justa mundialista. Así, el sueño del concierto en el símbolo tapatío se disuelve ante el poder del órgano rector del futbol global, que dictó, sin matices: “aquí no, busquen otro lugar”.