Que el martes se votó en San Lázaro el dictamen para pasar de 48 a 40 horas la jornada de trabajo. Pero estuvieron ausentes Hugo Luna y Claudia Salas. Nadie sabe si, en el caso de Luna, fue un guiño a los empresarios de Jalisco. Cuando gobernaba Enrique Alfaro, este grupo político se resistía a la reforma. O no le importa a Luna seguir la agenda de Movimiento Ciudadano, o nunca creyó en esa reforma, ni con Alfaro ni ahora como diputado. No se entiende ahora su ausencia en la votación de una propuesta que tanto enarbola a su partido, cuando incluso Mirza Flores se subió al tema de las 40 horas, como dirigente estatal. Ahora hay que ver cómo votan los emecistas en el Congreso local. O si también se ausentarán, aunque sea un tema de importancia para su partido a escala nacional.
Que Morena logra lo que parecía imposible: plantar bandera en el corazón del emecismo sin disparar una sola bala. Solo con escrituras. Si Juan José Frangie donó el terreno para la construcción de 100 centros comunitarios, la pregunta entonces es si sabía que, a propuesta del regidor Mauro Lomelí, estaba abriendo la puerta para que Omar García Harfuch y su equipo se cuelen con todo y sus programas federales. La estrategia desde el centro es clara: donde no llegan los votos, llegan los ladrillos.
Que la presidenta Claudia Sheinbaum va a ayudar a los hijos de Angélica María, la mujer embarazada, de 45 años, que perdió la vida en el fuego cruzado. Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, los contactará para brindar apoyo. Un gesto de solidaridad y compasión en un momento difícil.
Que la Reforma Electoral 2026 deja una pregunta: ¿Podrá Jalisco blindar sus urnas del crimen organizado? La propuesta de mayor fiscalización del INE busca que se corten los tentáculos del narco en las campañas. El reto es mayúsculo, sobre todo cuando la misma propuesta elimina las candidaturas plurinominales para casi doblar el número de fórmulas, como las conocimos hasta el último proceso electoral.