Que el primer informe de la rectora general de la UdeG, Karla Planter, enseñó algo que hace un año muchos no anticipaban: su administración no solo arrancó rápido, sino que impone tema. Tradujo la narrativa de los cuidados en hechos concretos (licencias de maternidad/paternidad, salud mental, estabilidad docente). Pero lo que realmente empieza a pesar es su apuesta por la Red de Hospitales Civiles: un proyecto estructural que, si se concreta, sería la transformación más profunda de la Universidad en décadas. Habrá que ver si avanza. Por ahora, el arranque es sólido.
Que el acto de Planter en el Paraninfo tuvo de invitado a Ricardo Villanueva, subsecretario de la SEP, junto al gobernador Pablo Lemus y los otros poderes. Debajo de los murales “El Pueblo y sus Falsos Líderes” de Orozco, rondó otro fantasma: Juan José Frangie. Ya del pasado reciente, pero con eco presente. Su “¡Ya párele mijita!” a las preguntas con “jiribilla” y el “Lástima que se murió el que los dirigía”, en clara referencia a Raúl Padilla. Ahí, en la mesa de honor, el alcalde de Zapopan. La UdeG cambió de época. Los murales siguen gritando lo mismo. Y las preguntas con jiribilla, esas, todavía incomodan.
Que salió con la clásica de: “me sacaron de contexto”. El senador Carlos Lomelí se lavó las manos con supuesta elegancia: él solo “diferenció” entre detención y extradición, pero de fondo nomás se deslinda. Dice que no le toca determinar responsabilidades —y en eso lleva razón—, pero el tufo polémico le quedó pegado solito. Y eso de salir a aclarar que no tiene restricciones para viajar a Estados Unidos. Huele más a “quiero quitarme el estigma” que a otra cosa. Si ya está resuelto, ¿por qué lo menciona? Es pregunta diplomática.
Que de no presidir la mesa directiva del Congreso a delegada del PRI en Michoacán… vaya cambio de aires. No es exactamente el premio que uno imagina, pero Cuquis Camarena lo asume con entereza. El partido tiene poco peso allá, pero la lealtad política suele recompensarse con encargos incómodos. Su mensaje de “unidad y trabajo” y el agradecimiento a Alito Moreno suenan más a declaración de principios que a diagnóstico real. Eso sí: agarra la bandera donde pocos quieren cargarla y promete recorrer territorio.