Que Jalisco ajustó el paso ante lo que está ocurriendo con el ébola en el Congo. Con el partido Congo-Colombia en Guadalajara a la vuelta de la esquina, la llegada de visitantes de ese país encendió las alertas, más con la advertencia de la OMS de que “aguas” con esa enfermedad. La Secretaría de Salud, a cargo de Héctor Raúl Pérez, activó los protocolos de vigilancia epidemiológica y reunió en sesión extraordinaria a instituciones públicas y privadas para homologar criterios. La idea es simple: si hay un caso sospechoso, que todas hablen el mismo idioma, actúen igual y no pierdan tiempo en burocracia: monitoreo en aeropuerto, central y puerto, detección inmediata, aislamiento y comunicación de riesgos coordinada. Ahora falta lo más difícil, que es mantener la calma.
Que ya se supo. Erika Pérez no andaba de enferma ni encerrada en Guadalajara. La que brilló por su ausencia el lunes en la conferencia de prensa… se fue a la Ciudad de México. ¿El motivo? Nada suave. Resulta que fue convocada por su jefa nacional, Ariadna Montiel, y volvió con las pilas bien puestas. O sea, con las ganas de hacer todo lo que no hizo en tooodo este tiempo. Y ahora resulta que hay que trabajar. Que hay que coordinar. Que hay que mover a los morenistas. Tanto que Pérez ya les mandó un oficio a los diputados federales. ¿Para qué? Para que le reporten, pero ya: ¿Qué han hecho todo este tiempo? ¿Cuántas iniciativas han metido? ¿Qué obras han jalado? ¿En qué más han puesto sus manos? Porque ya se vienen los tiempos electorales. Y hay que cacarear el huevo, aunque la gallina haya estado dormida.
Que el rescate de un ciudadano estadunidense en la sierra de Jalisco deja algo claro: cuando México y Estados Unidos se coordinan de verdad, los resultados llegan rápido. La alerta del FBI activó a la Fiscalía de Jalisco, Sedena, Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad estatal en un operativo aire-tierra con helicópteros Black Hawk, Titán y drones con cámara térmica. No hubo improvisación, hubo inteligencia, despliegue y comunicación directa entre agencias de ambos países. Y eso se nota en el desenlace: víctima liberada ilesa, un detenido y sin un solo disparo reportado. Lo que queda en incógnita es quién es el gringo. Las autoridades decidieron mantener su identidad bajo reserva y los motivos del secuestro siguen sin salir a la luz.