Que en el tema político que Ariadna Montiel puso sobre la mesa, unos 80 o 100 morenistas tuvieron únicamente dos derechos: escuchar y callar durante tres horas. Justo y necesario, porque nadie les había hablado así: con firmeza, determinación y liderazgo. La última vez que vino Luisa María Alcalde ni la dejaron opinar, todos se interponían, y a la exlideresa no le quedaron ganas de regresar. Pero esta vez la presidenta impuso desde su llegada, recogió celulares, impidió las selfies y su cartilla fue clara: nadie se mueva o no sale en la foto. Alto a la grilla electoral y a pedir licencia, porque al final serán evaluados por encuestas, y la Unidad de Inteligencia Financiera y de Seguridad revisará a los aspirantes para verificar quién cumple con los requisitos. Aquellos con más positivos que negativos podrán seguir adelante; más de dos debieron reflexionar sobre su situación.
Que llamó la atención que Sergio Chávez se fuera a los 40 minutos de la reunión con Montiel, cuando apenas hablaban del agua —ese tema con el que desviaron la atención del verdadero jalón de orejas—. Pero no fue desaire: tenía que declarar ante la Fiscalía por una denuncia que él mismo presentó ante la FGR en Jalisco contra quienes operan páginas difamatorias en su contra. Todo mundo pensó que había desairado a la jefa, pero su nombre ya estaba en una carpeta de investigación. Y mientras él declaraba, en el salón seguían hablando de agua... pero la tormenta ya se estaba formando en otro lado.
Que ya que hablamos de Chávez y Tonalá... ayer mismo mientras él declaraba otros colaboradores suyos estaban también siendo interrogados en la Fiscalía local. Resulta que una publicación en redes sociales acusaba condiciones de maltrato en la Unidad Animal, por lo que activistas exigieron investigación. En cuestión de minutos, el área especializada de la Fiscalía intervino las instalaciones y revisó con lupa cada espacio, con participación de especialistas externos para garantizar transparencia. Los dictámenes arrojaron que nada de lo denunciado correspondía con la realidad. Ya empiezan a aparecer los irresponsables con ganas de calentar el ambiente electoral, pero lo único que logran es desgastar a las instituciones y hacer perder tiempo valioso en procuración de justicia.