Que sin la presencia del senador Carlos Lomelí ni la de Erika Pérez, presidenta de Morena en Jalisco, la otra Erika —la de apellido Ruvalcaba— exigió al IEPC que informe cuándo estará listo y en qué periodo se probará el sistema para el registro de candidaturas del proceso 2026-2027. En otras palabras, fue lo que le pidieron que exigiera. Pero lo que llama la atención no es la petición en sí, sino el escenario: Lomelí y Pérez no estaban. Y eso no es casualidad. El “estate quieto” que la Presidenta le mandó a Rubén Rocha Moya no se quedó en Sinaloa; llegó hasta Jalisco sin que ella tuviera que poner la mirada estado por estado. No hizo falta. Cada quien sabe cómo actúa y cómo se envolvió en la bandera de la soberanía, pero el mensaje ya caló. Hasta entre morenistas dicen que el paraguas se está cerrando y la inercia del movimiento está forzando un reacomodo que no perdona.
Que la presidenta Claudia Sheinbaum visita este miércoles la base militar de Zapopan en su calidad de jefa de las Fuerzas Armadas, y de paso dejará un mensaje a los suyos en el estado: que todos se pongan las pilas y se cuadren con lo que ya había advertido Ariadna Montiel en su última visita: hacer tierra con los problemas locales, en vez de colgarse de los mensajes globales que corresponden al estado para beneficio personal. Las encuestas y el método diseñado por la propia Presidenta, con esa visión matemática que le caracteriza, no van a salvar a quienes tienen más negativos que positivos, sin importar que en el conocimiento tengan la máxima calificación. El que no sepa leer esto, que vaya activando su plan B.
Que mientras los vecinos del Mirador de San Isidro en Zapopan frenan con amparo la construcción de vivienda para policías, el alcalde de Tonalá, Sergio Chávez, saca a relucir que hay un predio estatal en San Gaspar, dentro del rancho La Cruz, perfectamente habilitado para el programa Legado. A ver si eso hiciera el milagro de retomar la comunicación entre ambas partes que no se da desde hace tres meses. Tierra hay, coordinación falta. No es un tema de terrenos, es de acuerdos. Si el Estado y los municipios no se ponen de acuerdo, los policías seguirán sin casa y los amparos, sin solución.