Que en su segundo Grito, Pablo Lemus vitoreó a José Antonio Torres y María Rita Pérez Jiménez, dos nombres que rara vez suben al balcón. Torres, “El Amo Torres”, tomó Guadalajara en 1810 para el cura Hidalgo; fue ahorcado y descuartizado en 1812. María Rita Pérez Jiménez, esposa de Pedro Moreno, nació en San Juan de los Lagos, financió la insurgencia y sufrió cárcel y despojo. El gesto recupera héroes locales que la historia nacional dejó en segundo plano y los pone al nivel de Hidalgo o Morelos. La duda es si el homenaje queda en la arenga o se convierte en algo más.
Que la propuesta del gobernador Pablo Lemus de habilitar el estero El Salado como zona de rescate para cocodrilos desplazados por construcciones en Puerto Vallarta plantea reubicar ejemplares que han llegado al mar. El diagnóstico oficial coincide con especialistas: la expansión urbana y turística redujo su hábitat. Sin embargo, expertos y Semadet señalan limitaciones: el estero ya alberga una población residente y los cocodrilos son territoriales; intentos previos de reubicación derivaron en regresos por mar. Además, no se reporta sobrepoblación regional. La medida, sujeta a criterios ambientales y a Semarnat, requeriría monitoreo, infraestructura y control de desarrollos. La discusión sigue abierta.
Que el pleito Pablo Lemus vs. Merilyn Gómez Pozos por El Zapotillo es, en el fondo, una pelea por quién paga la fiesta. El gobernador dice que la presa opera al 20 por ciento y que el acueducto federal cuesta 6 mil millones de pesos; acusa a la diputada de contradecir los acuerdos con Claudia Sheinbaum. Merilyn responde que el PEF 2027 simplemente no trae la partida, o sea, acepta que no hay lana y para su defensa exige auditar al SIAPA. El riesgo es que la disputa enrede un proyecto que lleva 20 años y más de 35 mil millones gastados. Mientras se acusan, Guadalajara sigue esperando el agua.
Que la investigación antimonopolio por la cancelación del ascenso y descenso avanza y ya suma a Jorge Álvarez Máynez. Alberto Castellanos, de Leones Negros, celebra que se haga de oficio: es una buena noticia para clubes, jugadores y afición. El futbol mexicano arrastra un modelo que beneficia a pocos y ahoga a los de abajo. Ojalá el expediente no quede en simulación.