Que el gobernador Julio Menchaca celebró la llegada del hidalguense José Ramón Amieva a la presidencia del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, lo que habla de respaldo político y también de expectativas altas para el nuevo encargo. El funcionario de larga trayectoria llegó al cargo por voto unánime, lo que transmite un mensaje de consenso y estabilidad interna, al menos en el arranque de una etapa que será observada con lupa. El que asuma nuevamente una responsabilidad de alcance nacional confirma que su trayectoria sigue vigente.
Que para 2026 el PRD Hidalgo amaneció con buena estrella presupuestal, al convertirse en el segundo partido con más recursos por ejercer, con más de 30 millones de pesos, casi el doble de lo que tuvo en 2025. En total, los diez partidos con presencia en el estado se repartirán más de 159 millones de pesos, porque la pluralidad política también se mide en ceros, según el Presupuesto de Egresos publicado en el Periódico Oficial. Nueva Alianza Hidalgo se quedó con la bolsa más grande, con casi 48 millones.
Que mientras Morena operará con poco más de 23 millones, confirmando que no siempre ganar elecciones equivale a ganar financiamiento. Del dinero público, la mayor parte se irá a actividades ordinarias y una porción menor a capacitación, investigación y tareas editoriales, aunque no siempre se note en el debate público. Partidos como el del Trabajo, el Revolucionario Institucional, el Verde Ecologista, Movimiento Ciudadano y Acción Nacional tendrán presupuestos más modestos, pero suficientes para mantener oficinas, estructuras y discursos bien aceitados.
Que en tanto los partidos locales recién llegados al estado, Espacio Hidalgo y Encuentro Solidario, también recibirán su dotación millonaria, porque nacer pequeño no significa vivir con austeridad. La ley obliga a destinar porcentajes específicos para mujeres, jóvenes y formación política, aunque en la práctica ese dinero suele perderse entre talleres, cursos y fotografías para el informe. Además, el financiamiento privado contará con límites claros, no vaya a ser que alguien confunda la militancia con una chequera sin tope.