Que la bancada del Partido del Trabajo en el Congreso mexiquense no quiere dejar de lado el tema de la eutanasia. Es que amén de las consideraciones que los legisladores hayan ponderado para subir el tema a la palestra, lo cierto es que por polémico genera mucha visibilidad mediática y los mete en la jugada de la opinión popular.
Como se ha postergado abordar el asunto, los petistas insistirán en despenalizarlo y regularlo si por el cambio de año legislativo la propuesta precluye (algo así como una caducidad legislativa), volviéndola a presentar, ya que señalan que la petición responde al clamor de distintas organizaciones y personas enfermas que buscan una salida a su padecimiento, donde la medicina paliativa poco les ayuda a controlar el dolor.
Que es bueno tener “con nombre y apellido” los principales azotes de los bosques mexiquenses, y el director general de Probosque, Alejandro Santiago Sánchez Vélez, los ha enumerado y hasta los denomina “los cinco jinetes del apocalipsis”: la tala ilegal, las plagas, enfermedades forestales, incendios y cambios de uso de suelo por la urbanización.
Esta última, por cierto, “a veces no muy clara en su planeación”, señaló. Y es que en lo que va de la administración estatal, por estas razones se han perdido cerca de 5 mil hectáreas forestales, mientras la autoridad hace grandes esfuerzos por contrarrestar el daño.
Que hablando de temas ambientales, está muy interesante la determinación publicada en la gaceta oficial acerca de las facultades que tendrán los ayuntamientos para que puedan aplicar multas, suspender actividades e incluso clausurar temporalmente las descargas de aguas residuales no domésticas que incumplan los límites de contaminación, operen sin permiso o representen un riesgo para la población, el medio ambiente o la infraestructura hidráulica.
Es decir, ahora tendrán dientes para enfrentar los posibles abusos por parte del sector industrial y agrícola. A ver cómo pinta la cosa, pues puede ser un arma de doble filo si los inspectores no están bien controlados ante las “tentaciones” de jugar chueco.