Que todo apuntaba a que irían en estampida las y los alcaldes mexiquenses morenistas; se decía que la estrategia era apostar masivamente por la reelección para ir "a la segura", porque su posición los pondría en ventaja ante competidores internos y externos, pero no fue así.
Poco menos de una veintena de los 52 que actualmente están en funciones y con posibilidad legal de volver a optar por el cargo se registraron para contender (en algunos casos, contra sí mismos) a pesar de que a todos les concedieron la gracia de permanecer en sus cargos mientras cursaban el proceso.
Que sin duda eran muchos los que querían otros tres añitos en la silla, pero quizá el filtro con el que los bajaron del caballo fueron las encuestas que soterradamente ya se han realizado y de las cuales no todos salieron bien librados.
Otro factor paralelo pudo ser la operación política previa, mediante la cual "los convencieron" de que a pesar de ser conocidos por la ciudadanía consultada, algunos tenían esqueletos en el clóset que podrían hacerlos vulnerables ante la oposición a la hora de subir al ring. En fin, al tiempo se irán revelando los motivos de cada uno, que de esta manera abren espacios a otros cuadros entre el abanico de la 4T.
Que hablando de ese abanico, la pregunta del millón es el tamaño de la rebanada del pastel que los aliados de Morena van a aceptar a cambio del membrete. Sin duda las negociaciones de alto nivel están en curso y lo cierto es que varios escándalos recientes han devaluado su moneda de cambio. Muy pronto podrá saberse.