TEMPLETE

Laguna /

Que con la convocatoria a postores se terminó de encender el reloj para Altos Hornos de México, pues ya no hay marcha atrás en el proceso de subasta y el acero de Monclova entró oficialmente a la pista de remate judicial.


Que será el viernes 30 de enero cuando el Juzgado Segundo en Materia de Concursos Mercantiles saque el martillo, con audiencia pública incluida, para recibir las posturas por AHMSA y Minera del Norte, eso sí, con la condición de venderlas como unidad productiva, no en pedacitos.


Que en el Congreso de Durango finalmente se pusieron serios con los excesos de los despachos de cobranza, y no fue por ocurrencia, sino porque las quejas ya rebasaban la paciencia ciudadana. La reforma al Código Penal para tipificar la cobranza ilegítima cayó como balde de agua fría para quienes creían que amedrentar, llamar de madrugada o hacerse pasar por autoridad era parte del “negocio”. Dicen que más de uno ya anda revisando sus manuales y borrando audios comprometedores.


Que la diputada Sughey Torres Rodríguez se anotó un punto político y social al impulsar una iniciativa que muchos consideraban necesaria, pero que pocos se atrevían a tocar por los intereses involucrados. En la Comisión de Justicia reconocieron que el aumento de créditos y adeudos no justifica prácticas de hostigamiento ni amenazas disfrazadas de “gestión extrajudicial”. El mensaje quedó claro: cobrar sí, intimidar no, y ahora con consecuencias penales.


Que las viejas mañas en el Departamento de Tránsito y Vialidad de Torreón no se fueron, solo se reciclaron.


Que otra vez los agentes andan murmurando —y no tan bajito— sobre las ya clásicas “cuotas voluntarias” o “donaciones”, esas que, casualmente, siempre encuentran camino directo a los escritorios de los directivos.


Que mientras tanto, de prestaciones y equipo mejor ni hablar, porque brillan por su ausencia. Eso sí, fortaleza es lo que sobra entre las y los elementos, a quienes se les ve todos los días bajo el sol, entre obras y embotellamientos, tratando de darle algo de fluidez al caos vial, y no cómodamente sentados en la oficina, como —dicen ellos— operan “los jefes”.


Que aquella frase de “hay necesidades”… y también “necedades”, soltada por su titular Martha Alicia Faz Dávila en su primer discurso, quedó exactamente en eso: en discurso, porque en la práctica no se nota. Y que, como ya lo advertían los policías de viejo cuño, otra vez se cocina un movimiento interno para exigir otro mando.


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