Que el alcalde de Saltillo, Javier Díaz González, ya anda en “modo mundialista” y no perdió el tiempo para amarrar un convenio de alto nivel con su homólogo regiomontano, Adrián de la Garza. Dicen los que estuvieron en la firma que más que un acuerdo parecía reunión de cuates con visión de negocio, porque la idea es que la máxima fiesta del fútbol no solo deje goles, sino también habitaciones llenas, restaurantes a reventar, copas de vino levantadas y museos hasta el tope. Y es que Saltillo, como subsede, no quiere ser el primo pobre del evento, sino el socio elegante que ofrece vino, historia y buena mesa.
Por cierto, cuentan que Adrián no escatimó en elogios sobre la seguridad de Coahuila, como quien dice: “aquí sí se puede pasear sin andar viendo para atrás”. Y eso, en estos tiempos, ya es turismo premium.
Que Adrián de la Garza aprovechó la firma del convenio para mandar un mensaje entre líneas, muy diplomático, pero con dedicatoria especial: resaltó su “fuerte amistad” con el gobernador Manolo Jiménez y con Javier Díaz, como diciendo “aquí hay equipo, coordinación y buena química”. Los malpensados aseguran que fue una forma elegante de marcar territorio y dejar claro que la relación Monterrey-Saltillo va más allá de las carnitas asadas y los clásicos del norte. Con la seguridad como carta fuerte y el Mundial como pretexto perfecto, la alianza promete dejar buena derrama y muchas fotos oficiales.
Que con la convocatoria del IEC para registrar candidaturas a diputaciones locales del 25 al 29 de abril, más de un partido ya anda sacando la calculadora, la lista de “compromisos” y hasta la libreta de favores pendientes, porque la repartición de candidaturas no será por méritos, sino por “quién gritó más fuerte”, “quién tiene padrino” y, claro, “quién no se enojó con el jefe”. Dicen que en algunos comités partidistas el ambiente ya huele a café recalentado, sudor político y traiciones anunciadas, porque nadie quiere quedarse fuera de la foto rumbo al 7 de junio. Y mientras el IEC habla de procedimientos, manuales y calendarios, los partidos ya andan en modo guerra fría: sonrisas en público, cuchilladas en privado.
Que la aprobación del presupuesto 2026 del IEC y la reactivación de la Red de Mujeres Funcionarias llegó como mensaje con doble filo: por un lado, discurso institucional de igualdad y prevención de violencia política; por el otro, más de uno en los partidos ya anda nervioso porque ahora sí habrá lupa sobre cómo tratan a sus candidatas.
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