TEMPLETE

Laguna /

Que en el Centro Cultural del Norte las cosas avanzan sin reflectores pero con bisturí, pues la restauración del histórico inmueble de avenida Juárez se está haciendo con lupa, respeto al pasado y nada de improvisaciones. Dicen que no es casual que el director del IMCE, Antonio Edmundo Méndez Vigatá, esté encima de la obra casi a diario: la apuesta es devolverle su esplendor original al edificio, respetando pisos, colores, vitrales y hasta cicatrices del tiempo. Con una inversión inicial de 27 millones de pesos y dos etapas más en puerta, el proyecto pinta para convertirse en uno de los legados culturales más importantes de Torreón y, de paso, marcar diferencia frente a otras obras públicas hechas al vapor.


Que el anuncio de la Escuela de Iniciación Artística asociada al INBAL no es un tema menor, y en los corrillos culturales ya se comenta que el Centro Cultural del Norte podría colocar a Torreón en una liga distinta dentro del mapa cultural del norte del país. No cualquiera presume una institución de ese calibre —dicen que sólo hay otra similar en la región— y menos dentro de un complejo de 21 hectáreas en plena ciudad. Por lo pronto, el rescate del inmueble frente al Bosque Venustiano Carranza avanza con discreción, pero cuando abra sus puertas, más de uno querrá colgarse la medalla. Aquí la pregunta es quién llegará primero a la foto y quién realmente hizo el trabajo.


Que la Comisión de Derechos Humanos de Coahuila ya se alineó con la versión de la Fiscalía en el caso de la muerte de Cris Hernán, al descartar oficialmente que se haya tratado de un homicidio, lo que en automático quita presión penal a la Policía Municipal. Sin embargo, en la CDHEC no quieren cargar con el costo político completo y por eso mantienen abierta la investigación de oficio, enfocada —dicen— en la actuación posterior a la detención y en la aplicación de protocolos. En corto, el mensaje es claro: penalmente el caso estaría cerrado, pero en derechos humanos todavía hay tela de dónde cortar, aunque nadie se atreve a adelantar si eso terminará en una recomendación o sólo en un expediente bien archivado.


Que en Lerdo, el PAN ya se puso el casco y el escudo ante lo que considera una embestida directa a la democracia. Jorge Castro Pérez, dirigente municipal albiazul, anda alineado con la estrategia estatal que encabeza Mario Salazar Madera, afinando la defensiva contra la reforma electoral que —dicen— no nació del consenso, ni de expertos, ni de la sociedad, sino del escritorio presidencial. En Acción Nacional ven autoritarismo puro y duro en la intención de meter mano al árbitro electoral y desaparecer a los plurinominales, justo las voces que representan a las minorías. El mensaje es claro: el PAN no se quedará cruzado de brazos mientras desde Palacio Nacional se pretende dar el “zarpazo” y acotar a la oposición, aunque paradójicamente esa figura fue la que en su momento dio oxígeno y vida política a la hoy mayoría en el poder. Aquí, al menos, la resistencia ya se cocina.


templete@milenio.com

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