Que el pleito entre la diputada federal morenista, Cintia Cuevas, y el coordinador de Mejora en Torreón, Hugo Dávila, no fue por diferencias ideológicas de fondo, sino por la difusión de imágenes presuntamente manipuladas con inteligencia artificial. La legisladora hizo alusión, en tono peyorativo, a lideresas del PRI; y en respuesta, Dávila —en un lapsus que no pasó desapercibido— dijo que ellas eran el alma, pero… de Morena.
Que el asunto no quedó en el intercambio digital. A Hugo Dávila ya lo mencionan como posible candidato del PRI a una diputación local, mientras que la diputada, muy activa en redes sociales —al grado de subirse al trend del Super Bowl para promover a su partido— le exigió por esa misma vía transparentar las reglas de operación de los apoyos. La guerra electoral apenas comienza y, visto el arranque, no estaría de más que el nivel del debate también suba.
Que en El Verde, Concordia, lo que comenzó como un hallazgo más en la larga lista de horrores podría convertirse en uno de los procesos forenses más grandes de los últimos años en Sinaloa. A los colectivos les hablaron, en corto, de entre 400 y 500 restos humanos distribuidos en al menos 20 fosas, con un horizonte de trabajo de hasta seis meses. Cifras que no aparecen en ningún boletín oficial, pero que ya recorren Durango y Sinaloa como pólvora entre familias que buscan a los suyos.
Que mientras oficialmente solo se confirma la recuperación de 10 mineros y la extracción reciente de 14 restos óseos de una segunda fosa y cuatro más de una tercera —además de otro punto en El Tecolote—, el hermetismo es la constante. A los colectivos no les permiten acceso a la zona y la información fluye a cuentagotas. “No quieren dar cifras, no quieren dar números”, reclaman. Y en medio del silencio institucional, crece la presión para que la magnitud del caso no quede sepultada bajo la misma tierra que hoy se remueve.
Que hay ciudadanos que parecen no tener conciencia sobre el destino final de la basura. Apenas el pasado lunes, mientras personal de “La Ola” realizaba labores de limpieza en calles y en un predio de la colonia Rincón de la Joya, llegó una persona con tarimas, bolsas y todo tipo de desechos para arrojarlos ahí, sin el menor reparo, aun cuando los elementos naranjas se encontraban trabajando. Tantita solidaridad no estaría de más.
Que para su mala fortuna, por el lugar pasaba el director de Servicios Públicos, Fernando Villarreal, encargado de que la ciudad se mantenga limpia. Tras observar el video que le mostraron los trabajadores, solicitó el apoyo de las autoridades de Seguridad. Al infractor no le quedará otra que enfrentar la sanción correspondiente, ya sea multa económica o arresto, porque tirar basura en la vía pública sí tiene consecuencias.
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